
Lo que busca el régimen despótico es reconocimiento internacional, y eso es precisamente lo que no les debemos dar. Hay que mostrar a los chinos, incluidos los que viven en el exterior, que no deben sentirse orgullosos por la realización de unos juegos que han costado mucho más de lo presupuestado o por una niña con la cara más redonda que otra. Podrán sentirse orgullosos y tendrán nuestro reconocimiento cuando logren que su país viva en libertad respetando los derechos humanos.
Completo en Olímpico Desprecio
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