Hay posts que tienen una larga vida gracias a Google. Uno de ellos es el dedicado a las contradicciones de Huerta de Soto que recibe periódicamente nuevos comentarios aunque ya ha pasado más de dos años de su publicación. Dicho post tuvo una secuela que no ha disfrutado de tanta popularidad.
Los últimos comentarios giran hacia esa mentira monetaria, que también mereció un post, de que la baja calidad de los depósitos bancarios afecta inexorablemente a los poseedores de dinero aunque no sean clientes de los bancos.
Los depósitos bancarios son préstamos que realizamos al banco. La posibilidad de recuperar ese dinero dependerá de la solvencia del banco, en la que influirá la cantidad y calidad de los préstamos otorgados. La quiebra de un banco afectará a los depositantes (y su dinero bancario) pero nunca al valor del dinero base. En un reciente post, Rallo puso un ejemplo de esto:
Se trataría de algo bastante similar a lo que sucedió en Argentina durante el corralito. Los depósitos bancarios (incluyendo los derechos contra ellos, como los cheques) podían tener un valor nominal de X pesos. Sin embargo, cuando se impidió la retirada de los depósitos, aparecieron los "arbolitos" gente que se situaba detrás de los arbustos y que compraba cheques a cambio de pesos en efectivo. A pesar de que en teoría el peso del cheque tenía el mismo valor que el peso en efectivo (convertibilidad 1
, el peso del cheque comenzó a cotizar con descuento frente al peso en efectivo. Y es que los individuos no valoran igual los activos que las promesas de entrega de activos.
Es este caso el dinero bancario perdió valor frente al dinero base. El dinero bancario no es más que la promesa de entrega de dinero base.
Si es importante diferenciar entre dinero bancario y dinero base, también lo es diferenciar entre dinero base y su soporte como el propio Rallo parece olvidar en su serie de artículos en el Juan de Mariana.
Recuerdo que cuando comencé a estudiar contabilidad me llamó la atención que se considerara activo inmaterial a los programas informáticos. Era una época donde no estaba generalizado el intercambio de archivos por Internet y yo relacionaba los programas con los discos que los almacenaban. Pero lo que verdad tenía valor eran los programas y no su soporte físico. Cuando Rallo habla del oro o del papel está dando importancia la soporte cuando no es lo relevante.
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