La máxima de Bastiat de que todo el mundo quiere vivir del estado pero no se dan cuenta de que es el estado el que vive a costa de todos. La pasada semana fueron los estudiantes de medicina quienes se manifestaron en contra de que se abran nuevas facultades de medicina en nuestro país.
En la actualidad hay un déficit de médicos que se agravará
en los próximos años por la jubilación de un importante porcentaje de
profesionales sanitarios. Pero eso no les basta a los estudiantes de medicina
que no quieren tener competencia y poder así disfrutar de empleo asegurado y
una alta retribución.
Las ventajas parecen claras para los futuros médicos. No
tanto para el resto del país que tendría que soportar una peor calidad
asistencial por la falta de efectivos y un mayor coste del servicio sanitario.
Lo que no se dan cuenta los estudiantes de medicina es que
si el resto hiciera la misma petición nos encontraríamos con escasez de
abogados, economistas o ingenieros. Esto traería consigo una mayor retribución
para dichos titulados y un mayor coste para los usuarios, entre ellos, los médicos.
Al final la mejora de su sueldo que lograrían por la escasez de competencia desaparecería
en los mayores costes que tendría que soportar en los productos que precisaran
titulados universitarios.
Tal vez habría que dar una lección de economía en la carrera
de medicina.
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