Lo del sábado de Rajoy y lo de ayer de Lassalle en El País es el cambio en la historia de los partidos políticos españoles desde que el PSOE abandonó el marxismo.
Rajoy declaró que tiene todas las ideologías, es decir, que
no tiene ninguna. Un político sin ideas políticas sólo puede estar en política
para una cosa: forrarse. Es lo mismo que un obispo que dice que cree en todas
las religiones, es decir, en ninguna. O si un presidente de un equipo de fútbol
se declara hincha de todos los equipos, es decir, no es hincha de ninguno. Se
imagina un presidente del Real Madrid se declarara tan barcelonista como
madridista. ¿Para qué estaría en el fútbol? Para forrarse.
Lo de Lassalle en El País también tiene su gracia. Acusa a Aguirre
de querer identificarse con las doctrinas “inquietantes” de Hayek y Friedman.
Lo llama liberalismo antipático. A la vez FAES, presidida por Aznar, rinde
homenaje a Friedman y a muchas ideas liberales. Lasalle debe pensar que Aznar
es un facha antipático, como lo piensan los progres que lo leen en El País.
Aznar reunió en el PP a un rosario de corrientes
liberal-conservadoras. Rajoy y sus asalariados lo quieren convertir en un
partido de oportunistas. Creíamos que lo peor era ZP. No conocíamos al
verdadero Rajoy.