¿Quién disfruta de más seguridad: Andorra o Melilla? Las posibilidades de una invasión en Andorra son remotas. En Melilla, a pesar de ser difícil que se repita una “marcha verde”, son mayores que en Andorra.
Por el contrario, el gasto en defensa es mucho mayor en Melilla que en Andorra. El país pirenaico disfruta de la mejor y más barata defensa: unos vecinos respetables. A Andorra le interesa que sus vecinos sigan siendo respetables por lo que debería colaborar en su defensa. De lo contrario actuaría como un free-rider.
Pigou defendió la imposición de impuestos para limitar las externalidades negativos. No parece menos defendible la imposición de impuestos para repercutir las externalidades positivas como las que logran los andorranos. Una solución sería la imposición de un “Impuesto OTAN” que gravara a todos los habitantes del territorio que se benefician de la protección de la estructura político-militar que le da nombre.
¿Resulta aceptable obligar a los países pequeños, como Andorra, Mónaco o San Marino, a pagar los gastos de defensa de sus vecinos grandes para que sigan siendo respetables? Realmente estamos ante un caso similar al del estado hiperminúsculo del post anterior respecto a la protección de sus propios ciudadanos. La presencia de free-rider incentiva la aparición de nuevos free-rider.
¿Por qué Lérida para hacer frente a unos gastos en defensa que no sufre Andorra a pesar de disfrutarla ambos por igual? Se trata de un incentivo perverso para el independentismo. Como la multiplicación de free-rider supone una amenaza para los países grandes o aquellos que tienen vecinos no respetables que sí gastan en defensa, resulta legítima defensa aplicar dicho impuesto para frenar el proceso.
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