jueves, 13 de diciembre de 2007
Me sorprende la escasa atención mostrada en nuestro país de la felonía cometida por Estados Unidos, la Unión Europea y el gobierno español. Acaban de anunciar que reconocerán la soberanía unilateral de la región serbia de Kosovo.

Como liberal nunca me han preocupado las reclamaciones nacionalistas. Como defensor de un Estado mínimo reconozco la democracia como un sistema adecuado para la toma de las escasas competencias que le corresponden. El problema surge en determinar qué conjunto territorial forma las fronteras de ese Estado. Rousseau o Nozick fueron incapaces de hallar una respuesta adecuada.

Por eso parece cobrar sentido el respeto a la legislación vigente. Si en la actualidad un conjunto de población es soberano, ese conjunto es el que debería decidir la ampliación o disminución de sus fronteras. Excepto si el actual conjunto supone un recorte de las libertades de una determinada minoría como ocurrió en los Estados Unidos de los fundadores o en la actual Taiwán. Algo inaplicable a los casos de Kosovo, Cataluña o Vascongadas.

La alternativa abre la puerta y legítimina el terrorismo y la limpieza étnica de los nacionalistas para lograr sus objetivos. Con el reconocimiento de Kosovo se quiebra el respeto de la ley y de la democracia mediante la ocupación militar de un territorio por parte de las potencias.

Lo más grave es que la medida es tan arbitraria como que a pocos kilómetros de Kosovo se está ahogando la autonomía de la República Serbia de Bosnia con el objetivo de aumentar el centralismo de la federación bosnia. Cuando siguiendo el ejemplo kosovar se le debería permitir la independencia o su inclusión en Serbia.

Aún más indefendible es la posición española. Recurrir a cuestiones étnicas en la Europa del siglo XXI resulta sonrojante. El caso de Kosovo es exactamente idéntico al vasco o el catalán y no existe ningún argumento para diferenciarlos.

No se trata de un derecho de autoderminación. Inexistente porque siempre nos encontraríamos ante el problema de definir el conjunto de población que debe tomar la decisión. Únicamente sería defendible la autodeterminación a nivel individual.

Estados Unidos y la Unión Europea han enterrado el respeto a la ley y encendido la mecha de los conflictos nacionalistas.

Tags: Autodeterminación, independencia

Publicado por coase @ 21:45  | Progres y neotribales
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Publicado por Nairu
jueves, 13 de diciembre de 2007 | 22:12
Estoy de acuerdo.
Publicado por ARRONIZ
viernes, 14 de diciembre de 2007 | 14:50
Los USA se han vuelto a equivocar. Creen que de esta manera se debilitará Serbia,la gran aliada de Rusia. Pero la balcanización de Europa sería letal para los USA. Si se desintegrará Francia, pongamos por caso, loa americanos se quitarían de encima a un enemigo que les da la lata siempre que puede,pero lo que emergiera de ahí sería mucho peor para los USA que la grandeur tradicional francesa. Lo que los nacionalistas llaman "la Europa de los pueblos" sería mucho más antiamericana y antioccidental de lo que los ingenuos americanos imaginan. Tocar territorios y fronteras, minusvalorando el Estado-Nación europeo, que es la base de la democracia moderna, es abrir la caja de los truenos. Es entrar otra vez en un nuevo proyecto fascista en el que ya se ha apuntado la izquierda europea como no podía ser de otro modo. Pero en los USA, el fascismo, por supuesto de izquierdas, también va ganando terreno.
Publicado por Angel
viernes, 14 de diciembre de 2007 | 23:12
Europa ya se equivoco reconociendo Eslovenia y Croacia cuando aun habia posibilidad de preservar Yugoslavia y evitar una guerra civil.

Pero no, los alemanes decidieron ir por libre y luego apelar a la 'solidaridad europea' que luego olvidan cuando no les conviene.
Publicado por Eigen
viernes, 14 de diciembre de 2007 | 23:35
La idea de que la nación, entendida como el conjunto de individuos que coinciden en costumbres en un área geográfica, debe corresponderse con el Estado es falsa. Proteger los derechos naturales de los individuos sin pasar de los límites impuestos por la ley moral objetiva es su cometido, independientemente de la costumbre.

En un Estado Mínimo la pregunta sobre el límite de las fronteras no tiene especial relevancia, pienso. Independizarse en forma de un estado no mínimo, inmoral como los actuales, sería delictivo y punible, y hacerlo en forma de otro Estado Mínimo supondría un gasto inútil.
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