Aunque tengo que reconocer que ya entré minarquista…

En el pasado curso de verano del Juan de Mariana acudí a la sesión del viernes que impartieron Rodríguez Braun y Huerta de Soto. Aunque solo asistí ese día, pude apreciar el éxito del curso. Cuando ahora arrecian las críticas al instituto, algunas justificadas, hay que reconocer y quitarse el sombrero ante sus éxitos, como el del curso de verano.
La charla de Rodríguez Braun fue aún más amena de lo que suelen ser sus intervenciones. Pero resultó más interesante la exposición de Huerta de Soto, entre otras cosas por ser más desafiante y por estar errado. El debate sobre la existencia del Estado es la continuación natural del debate sobre los límites del Estado. Un diálogo entre un miniarquista y un ancap necesariamente tiene que girar sobre esa cuestión. Habrá otras ocasiones donde el debate se realice con socialdemócratas, conservadores o comunistas y las cuestiones a tratar sean otras. Pero si miniarquistas y ancaps tenemos opiniones distintas, ¿por qué vamos a perder la oportunidad de contrastar nuestras ideas? El debate nunca perjudica al liberalismo sino todo lo contrario.
Uno de los aspectos más positivos de la exposición de Huerta de Soto es su desafío: no podemos dar como inevitable la existencia del Estado. Como exponía el catedrático madrileño hay que romper el esquema mental que tenemos incorporado por criarnos toda la vida en un sistema estatista. ¿Es el Estado necesario? ¿Podemos convivir sin un Estado?
Tuve oportunidad de imaginar el funcionamiento de una sociedad sin gobierno en una serie de post que empezaron con “Tiempo de Libertad” (
0,
I,
II,
III,
IV,
V,
VI), siguieron con “Defensa del Estado” (
I,
II.1,
II.2,
III,
IV) y terminaron con
“Por un Estado sin Gobierno”. No acabo de apreciar la posibilidad de la no existencia de una seguridad jurídica que facilite los intercambios comerciales y el mantenimiento de la propiedad. Huerta de Soto comentaba la imposible combinación de la condición humana y del Estado. ¿Y es posible la inexistencia del Estado?
Entrar en un debate sobre qué es posible o imposible es baladí. Tanto en el miniarquismo como anarcocapitalismo son situaciones que tienen bajas probabilidades de convertirse en realidad en el corto plazo. El verdadero debate es sobre qué sistema es preferible en situaciones normales de los seres humanos (el consumo de drogas podría convertirnos a todos en una comunidad hippie, no so lo sé).
Me parece indefendible suponer más irrealizable el miniarquismo que el anarcocapitalismo, pero aunque consideráramos más utópico al primero seguiría siendo preferible.
Y a eso nos vamos a dedicar los cuatro próximos días.
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