miércoles, 04 de julio de 2007
El Cuento del Esclavo transcurre en las siguientes etapas:

1. Hay un esclavo a merced de la voluntad de su brutal amo que lo golpea cruelmente.

2. El amo es más cuidadoso y solo golpea al esclavo cuando incumple unas determinadas normas (como no cubrir la cuota de trabajo). Además el esclavo obtiene algo de tiempo libre.

3.El amo asigna a un grupo de esclavos un espacio agradable, considerando sus necesidades y méritos.

4. El amo permite a sus esclavos destinen cuatro días a sus propios asuntos y los requiere trabajar solamente tres días a la semana en su tierra.

5. El amo permite que sus esclavos trabajen donde quieran siempre que le entreguen tres séptimas partes de sus salarios. El amo conserva el poder para reclamar a los esclavos que regresan ante alguna emergencia en sus tierras y la capacidad de incrementar o disminuir el porcentaje del salario que le deben entregar. También conserva el poder para restringir la participación de los esclavos en determinadas actividades peligrosas que pueden amenazar los ingresos que le proporcionaban como, por ejemplo, la escalada de montaña o el tabaco.

6. El amo permite que todos sus 10.000 esclavos, excepto usted, voten, y que las decisiones se tomen en común. Debaten entre ellos, y determinan a qué destinos dedican cualquier porcentaje de las ganancias que decidan apropiarse; qué actividades se pueden prohibir, etcétera.
Detengámonos brevemente en esta secuencia de casos. Si el amo transfiere su poder de modo irrevocable, usted tiene un cambio del amo. Usted ahora tiene 10.000 amos en vez de un único; usted tiene algo como un amo con 10.000 cabezas. Quizás los 10.000 serán más bondadosos que el amo benévolo del punto 2. No obstante, son su amo. Un único amo bondadoso (como en caso de que 2) puede permitir que su esclavo le hable para tratar de persuadirlo de tomar una determinada decisión. El monstruo de 10.000 cabezas también puede hacerlo.

7. Aunque todavía no tiene derecho al voto, usted tiene libertad y derecho a entrar en las discusiones de los 10.000, a intentar persuadirlos de adoptar determinadas políticas que le puedan afectar antes de la votación.

8. En el aprecio de sus contribuciones al debate, los 10.000 permiten que usted vote si se produce un empate; contarán con su voto. Después de que la discusión usted marca su voto en una papeleta de papel, ellos se reúnan y votan. En la eventualidad que exista un empate en una cierta votación, 5.000 para y 5.000 contra, miran su papeleta y cuentan con ella. Pero eso nunca sucedió; nunca hubo ocasión de contar su papeleta. (El único amo también pudo dejar que su esclavo decidiera a cualquier cuestión referente a usted si al amo no le afectaba.)

9. Incluyen su voto junto a los 10.000. Lo que ocurre es que su voto es irrelevante excepto si se produce un empate entre los 10.000.

La pregunta es: ¿qué paso del caso 1 al caso 9 no ha hecho más que alargar el cuento del esclavo?

Por Robert Nozick




Nota: El texto critica la tarea distributivo que se quiere asignar al Estado al que se mediante una supuesta legitimación democrática. Una tarea distributiva que tampoco habían asignado los clásicos cuando pensaron en la democracia para gestionar la asociación política pero siempre considerando que ésta sólo sería legítima si su finalidad fuera la conservación de los derechos naturales e imprescriptibles del hombre que son la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión.

Si entendemos la democracia como una dictadura de la mayoría es un sistema igual de deplorable que una dictadura de la minoría. Por esa razón los Estados Unidos se fundaron con la idea de una república restringida a la protección de los derechos individuales. En base a este sistema, la regla de la mayoría es aplicable solo a detalles menores, pero la mayoría no puede derogar principios básicos del gobierno.

Tags: Democracia, libertad

Publicado por coase @ 13:46  | Ideas
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Comentarios
Publicado por Uno-que-no-se-calla
miércoles, 04 de julio de 2007 | 16:32
Genial

http://arkesis.blogspot.com
Publicado por Uno-que-no-se-calla
martes, 10 de julio de 2007 | 17:09
Respondiendo a la pregunta, diría que es el punto 1... si no hay amo, se acabó el cuento :S

En cualquier caso, no deja de ser curioso que en el país que la lleva por bandera a todos los rincones del mundo se vea la democracia como la dictadura de la mayoría en lugar de una asociación de intereses comunes y de trabajo en grupo.

Pero entramos a lo de siempre... es lícito/ético/humano/justo que a mí me sobre el agua y la tire delante de tus narices, que no tienes qué beber? Lo es proteger mi derecho a tener mi agua por encima de tu necesidad de la misma? Está bien hacer negocio de las necesidades básicas?

Curioso que nadie parezca tener una solución, no? Será que el ser humano tiende a romper las normas en beneficio propio siempre.

Salu2
www.incomodasverdades.tk
Publicado por Stewie Griffin
domingo, 15 de julio de 2007 | 0:09
Te dejo deberes!! No la rompas que trae mal fario!!

saludos, a ver si nos vemos pronto!!

http://kill-lois.blogspot.com/2007/07/saldando-mi-deuda-con-el-padrino.html
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