Decía Stalin que la educación es un arma cuyo efecto depende de quién la tenga en sus manos y de a quién apunte. Y es un arma que los privilegiados del actual sistema utilizan para perpetuarlo. De esta manera el
Banco de España ha premiado a unos estudiantes por un trabajo que clamaba por lo imprescindible de dicha institución. La razón por la que el Banco de España se dedica a esos menesteres es para lograr seguir en la cómoda situación de ser el único que puede actuar en su mercado. ¡Qué cómodo es despreocuparse de la posible aparición de un competidor que lo haga mejor que tú! El sueño de toda empresa.
Los bancos centrales tienen básicamente dos funciones. Una es emitir moneda. No siempre ha existido un monopolio en la emisión de la moneda pero los poderosos gobernantes siempre han deseado poseer tal privilegio para acrecentar aún más su poder sobre sus súbditos. No sólo existió en el pasado dinero emitido por entidades privadas sino que sigue existiendo. Es el caso de los
Liberty Dollars respaldados por oro y que sufren la persecución gubernamental pero que son aceptados por numerosos establecimientos. O los dólares linden emitidos en Second Life que cotizan diariamente con el dólar norteamericano.
Si la guerra fría nos permitió comprobar como el resultado de los dos sistemas económicos en un mismo país gracias a la división de Alemania, Corea y China, la experiencia iraquí nos ha permitido como durante los últimos años del régimen de Hussein convivían dos monedas: una con respaldo oficial y otra sin él. Y la gente prefirió el dinero privado aunque
no tuviera respaldo estatal ni tampoco material ya que era fiduciario. Era conocido como “swiss dinhar” por estar fabricado por una empresa suiza antes del embargo. A pesar de ser declarado ilegal por el gobierno iraquí disfrutó de mayor éxito que el dinero oficial. Ahora el nuevo gobierno democrático iraquí ha introducido una nueva moneda emitida por el banco central, pero
su fracaso es absoluto. Una oportunidad pérdida por no haber permitido que continuara el dinero privado existente anteriormente.
La otra función que a menudo realizan los bancos centrales es la supervisión del sistema bancario. La supervisión no es nada más que imponer un sello de calidad de que las entidades cumplen ciertos requisitos preestablecidos. Ya estamos habituados que en multitud de sectores sean empresas privadas las que impongan ese sello asumiendo la responsabilidad derivada de otorgarlo. No se trata más que de auditorias que en vez de centrarse en aspectos financieros lo hacen en cuestiones técnicas. Si confiamos en esas empresas en el resto de los sectores, ¿por qué existe un monopolio en el sistema financiero? Sobre todo porque es una
empresa privada la que otorga ese sello de calidad de la información financiera del Banco de España a través de la auditoria de cuentas.
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