El programa “Tengo una pregunta para usted” debería haberse llamado “¿Qué hay de lo mío?”. Decía Churchill que el mejor alegato contra la democracia era una charla de cinco minutos con un votante medio. Las entrevistas a Zapatero y Rajoy nos lo han confirmado. Muchas de las preguntas iban referidas a la consecución de intereses particulares a costa de otros
paganinis: que si plazas para psicólogos, que si pensiones de no se que, que si subidas de sueldo…
A pesar de los años sigue cumpliéndose la sentencia de Bastiat: “Todo el mundo quiere vivir del Estado sin darse cuenta que es el Estado el que vive a costa de todo el mundo”. Como si se tratase de una carta a los Reyes Magos, los invitados al programa fueron haciendo peticiones a los políticos como si estos fueran los que iban a pagar los “regalos”. Parece como si no existiesen los impuestos, tal vez porque los políticos bien tratan de esconderlos a través de retenciones y gravámenes indirectos.
Señora psicóloga, cuando usted pide que contraten a psicólogos lo que está pidiendo es que los habitantes de España paguen más impuestos. Usted no se preocupa de la salud mental de los españoles sino de lograr el tan anhelado puesto de funcionario.
Señora enfermera, cuando usted pide la contratación de más personal sanitario lo que está diciendo es que los habitantes de España paguen más impuestos. Si la sanidad no fuera gestionada por los políticos se tendría una mejor sanidad por menos dinero. Pero a usted eso no lo interesa porque no quiere trabajar para una empresa privada, lo que quiere es ser funcionaria.
Señora funcionaria, cuando usted se queja de lo que gana debería preguntarse si tan malas son sus condiciones porque multitud de personas acuden a las convocatorias para acceder a un empleo público. Pregúntese también como es posible que tan pocos funcionarios auxiliares administrativos abandonen sus puestos en la administración para irse al sector privado.
Muchos de los que intervinieron lo que querían eran aprovecharse del trabajo y el esfuerzo de los demás. ¿Lo podríamos llamar robo? Y para eso recurren a los políticos. No se dan cuenta que los más beneficiados son siempre los políticos, ya se sabe “el que parte, reparte y se lleva la mejor parte”.
No se dan cuenta que nunca se puede dar la circunstancia que todos ellos resultan ganadores del reparto del dinero usurpado a través de los impuestos. Todos quieren ser funcionarios o pensionistas. Si todos lo lograran, vivirían en el paraíso norcoreano donde la hambruna se extiende a todas las capas de la población.
Al final los privilegiados son siempre una minoría. Son la nobleza de nuestro tiempo. Para que existan privilegiados deben existir explotados. ¡Qué pena que la gente no pida el fin de la explotación sino ser ellos los privilegiados! Ilusos que son al creer que ellos lo van a lograr. La nueva nobleza es un puñado de gente (políticos, altos funcionarios, beneficiarios de concesiones,…) que apenas representan un reducido número del total de la población.
¿Qué habría pasado si Rajoy hubiera contestado con aquella frase de Kennedy: “No preguntes lo que tu país puede hacer por ti sino lo que tú puedes hacer por tu país”? Frase nada liberal por cierto, pero que acallaría a todos los pedigüeños que quieren vivir a costa de los demás.
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