Una vez caído el muro de Berlín a algunos progres El calentamiento global es uno de los camelos que utilizan los progres para acabar con la libertad. El otro es la Responsabilidad Social Corporativa (RSC).
¿Qué es la RSC? Pues igual que ocurre con el cambio climática, la ONU también ha encontrado una forma de legitimarse alzándose como referente de la criatura. Existe un
Pacto Mundial de las Naciones Unidas en materia de RSC que enumera
diez principios que en un primer momento no tienen nada de dañinos. Pero los liberticidas lo han aprovechado para imponer sus ideas comunistas.
Uno de esos liberticidas es Juan Urrutia que así lo expresó en
un reciente artículo para Expansión. Así hablaba de las consecuencias de determinadas gestiones empresariales:
(…) sufren los analistas y/o el público en general pues las reglas o las costumbres de transparencia no aplican, que los trabajadores redundantes son despedidos sin miramientos, que se aprietan las tuercas demasiado a suministradores o se olvidan los compromisos implícitos con los clientes, que no hay piedad para la zona donde la compañía adquirida actuaba, que las normas establecidas para el buen gobierno empresarial no se cumplen, que los nuevos gestores se ponen unos sueldos escandalosos que no tienen porqué pasar por el filtro de la opinión pública, que la responsabilidad social corporativa se desdeña y que todo vale con tal de sacar del conjunto de activos que conforman la empresa comprada (en general de forma muy apalancada) todo el valor que contienen.
La libertad de intercambiar productos y servicios en el mercado, vamos el capitalismo, es malísimo. Eso lo sabemos todos, sobre todo los norcoreanos y los cubanos.
Pero al final todos los liberticidas son iguales. Y llegan a las mismas conclusiones:
No se trata solo del desprecio del medio ambiente que en este punto es un poco tangencial, sino del olvido de todos los esfuerzos ejercidos por trabajadores, administraciones, suministradores y clientes que no pasan realmente por el mercado, que son externas a él.
¿No recibe el trabajador una retribución por su trabajo? ¿No cobran las administraciones impuestos? ¿No cobran los suministradores por los artículos entregados? ¿No elige el cliente libremente que producto desea adquirir?
Pues no. Siguiendo el razonamiento comunista de la explotación del proletariado es necesaria la participación en lo producido por parte de los trabajadores. Algo que también defendía
la falange y los franquistas tal como reproduje en un post hace poco.
Ahora se añade a los proveedores, otras empresas que también debe estar explotadas, a los clientes, que también son explotados cada vez que acuden al hipermercado, y ya cayendo en el recochineo general también es explotado todo aquel que camina cerca de las instalaciones de la empresa.
¿La solución? El fascismo-comunismo, por supuesto.
Las empresas (…)
tengan un gobierno bicéfalo, con un Consejo de Administración formado por ejecutivos y un Consejo de Vigilancia que representa los intereses de los que estamos hablando y cuyos poderes incluyan el de echar al presidente del Consejo de Administración
Fascismo porque no llega a usurpar todo el papel a los propietarios de la empresa. O también podríamos denominarlo comunismo porque el que va a nombra al presidente serán los representantes de los intereses “generales”.
Si los propietarios de una empresa no pueden gestionarla como ellos lo deseen, ¿cuánto tardará en surgir una Responsabilidad Social de la Vivienda que aparte a sus legítimos propietarios del aprovechamiento del inmuebles.
La RSC que nació como una pautas voluntarias ya ha sido vista como una forma de recortar la libertad por los políticos. Ya no imponen la dictadura de su casta ocultándose en la clase proletaria, prefieren utilizar términos amables que “venden” durante un tiempo para después usarlos para su proyecto totalitario. Como no podía ser de otra forma,
el gobierno español encabeza ese proyecto.
Resulta “gracioso” que Juan Urrutia termine con la siguiente frase su artículo:
Quizá ésta sea una manera de mitigar algunos de los peligros del capitalismo que viene.
Tal vez lo habría que preguntarse es si la RSC es la manera de repetir todos los peligros de comunismo de siempre.
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