"Afortunadamente en Cataluña, el creyente del común dispone de una tabla de salvación radiofónica (nunca mejor dicho) en la que poder abrevar en las aguas prístinas de la verdadera doctrina, sin peligro de que el Polonio 210 de la Conferencia Episcopal Española nos pueda atravesar el armazón del alma. Me estoy refiriendo claro está a Ràdio Estel, la emisora del Arzobispado de Barcelona. En ella, además de no insultarse nunca nadie y de comulgar con las aguas del molino del nacionalismo catalán (o sea, el bueno), se respira la paz, el amor y el buen rollito propio del cristianismo más genuino y saludable, ése que nueve de cada diez asesores espirituales recomiendan.
Así pues, los cristianos catalanes (al igual que Adán y Eva en el huerto del Edén) a la hora de sintonizar una emisora de nuestra cuerda espiritual tenemos la opción de escoger entre el bien y el mal, entre la crispación y la paz, entre el odio y el amor, entre los panes y los peces. Y hete aquí el veredicto de la última oleada del EGM (Estudio General de Medios) respecto a las audiencias en nuestra realidad nacional: mientras 180.000 ovejas descarriadas han decidido seguir la senda de la perdición sempiterna sintonizando al inefable Federico y sus mariachis, 6.000 hombres firmes y fieles (la cifra va decayendo de día en día; al final cabrán todos en un taxi...) han decidido seguir el sendero angosto del camino verdadero y sintonizar Ràdio Estel, emisora que todos cuantos critican a la COPE por su escaso o nulo evangelismo escuchan con suma fruición"
Y hay que añadir que Radio Estel cuenta con once emisoras de FM frente a las ocho de la cadena COPE en Cataluña, lo que hace aún más sonrojante la comparación.