Con motivo del reciente fallecimiento de
Milton Friedman,
Ramón Tamames escribió
un desafortunado artículo en su memoria. Una de las más despreciables ideas que transmite se resume en la siguiente línea:
‘Un hombre tan trabajador e incisivo, aunque demasiado frío en las consecuencias sociales de sus prédicas, ya se merecía un buen descanso.’
¿A qué frialdad se refiere Tamames? Las ideas de Friedman trajeron libertad y prosperidad allí donde se aplicaron. Precisamente en aquellos países que no las siguieron es donde podemos encontrar una mayor pobreza y desgracia para sus habitantes. ¿Frialdad por llevar la prosperidad a los habitantes de este planeta?
A pesar de que lo verdaderamente importante de las ideas de Friedman fue la expansión de la libertad que provoca un mayor bienestar en la población, ni él ni otros liberales como Hayek rechazaron que el Estado se dedicara a ayudar a aquellos más desfavorecidos. En el caso de Friedman, incluso propuso un impuesto negativo que proveyera de recursos públicos a aquellos que no alcanzaran unos ingresos mínimos. No comparto esas ideas porque considero que la mejor forma de acabar con la pobreza es fomentar la libertad. De todas maneras reconozco que es un buen paso intermedio para desarticular el aparato estatal sin perjudicar las capas más desfavorecidas.
Otras de las críticas que se le hace desde diversos foros (aunque en este caso no se adhiere Tamames) a Friedman es ser el timón de las nefastas decisiones tomadas por el
Fondo Monetario Internacional. Tal vez habría que recordar que Friedman abogó por el desmantelamiento de dicho organismo una vez fracasado el sistema de
Bretton Woods por el cual se creó.
Y resulta aún más hiriente que Ramón Tamames acuse a Friedman de frialdad respecto a las consecuencias de sus políticas cuando
el economista madrileño defendió las subvenciones agrícolas. Debería recordar el señor Tamames
los millones de muertos que provoca la Política Agrícola Común europea que asienta un golpe mortal a la principal industria africana y aboca a la miseria y al hambre a millones de personas. Esos muertos parece que no enfrían los ánimos de Tamames. Un pena. Si no colaborara en el soporte intelectual a esas injusticias, se salvarían millones de vidas del hambre.