El discurso homófobo:
Hay dos formas de oponerse al matrimonio entre homosexuales: La primera consiste en argumentar, dentro del respeto a las uniones entre parejas del mismo sexo, que estas no puede ser definidas como matrimonio porque le quita a este su identidad como unión de parejas heterosexuales. La otra consiste en argumentar de una forma parecida cuando se hace un discurso público, mientras en privado se muestran actitudes totalmente intolerantes, por lo que tienen de insultantes y despectivas, hacia el colectivo de gays y lesbianas.
La primera forma de oposición es perfectamente respetable, la segunda no. Y en cuanto a nuestra postura personal: pues a nosotros francamente nos la trae al pairo los maricas follen, se casen, adopten, y en general que hagan su vida como les de la real gana.
Por cierto, muchas felicidades a Javier Gómez y Manuel Ródenas.
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