La miopía de la izquierda solo es comparable con su sectarismo.
Luis Solana dedicó el post de ayer de su blog en Periodista Digital al estallido de la guerra civil. Su mayor error es considerar que las victimas de la República ya han sido resarcidas y reconocidas por el franquismo por lo que ahora le toca a las victimas del bando nacional. Considera que el actual régimen político es heredero de aquella república revolucionaria.
Se equivoca el señor Solana. En la derecha, los movimientos antidemocráticos eran minúsculos. La propia Falange que aportaría soporte estético e ideológico al bando nacional apenas tenía un puñado de seguidores unos años antes de la contienda. En la izquierda dichos movimientos antidemocráticos eran mayores por el peso del comunismo y la progresiva radicalización del PSOE, pero no hay que olvidar la existencia de una izquierda democrática.
Había unos españoles que querían vivir en libertad sobre la base de unas reglas justas en una verdadera democracia. Nadie se acuerda de aquellos que rehuían de una dictadura de derechas, de un régimen fascista o del comunismo. La espiral de violencia que se desencadenó hizo que muchos de ellos tuvieran que luchar en uno u otro bando a pesar de que ganara quien ganara, España perdería. Los
asesinatos del Teniente Castillo y de
Calvo Sotelo pusieron el colofón a un sinfín de tropelías que impedía cualquier posibilidad de disfrutar de un régimen de libertades.
Esa tercera España, mayoritaria, es la gran olvidada por la memoria histórica que padecemos. Pareció resurgir en la época de la transición pero la izquierda está obsesionada con enviarla de nuevo al ostracismo. Y en eso está el señor Solana que reproduce el himno de La Internacional en un comentario en su blog y añadiendo lo siguiente:
Los odios se extinguen, ni esclavos ni dueños, el hombre hermano del hombre, los derechos iguales, la tierra un paraíso patria de la Humanidad......¿alguien está en contra?
Yo estoy en contra. La Internacional es el himno de una
ideología totalitaria que en teoría proscribe la libertad individual y en la práctica es la responsable de la muerte de cien millones de seres humanos y de la miseria de muchos más.
La falacia de descontextualizar un puñado de párrafos de una canción que si no fuera por lo que representa sería intrascendente. Porque lo mismo se podría hacer con el Cara el Sol. Fíjense en su letra:
Volverán banderas victoriosas
al paso alegre de la paz
Volverá a reír la primavera,
que por cielo, tierra y mar se espera.
¿Alguien está en contra de la paz? ¿Zapatero tal vez? ¿Alguien está en contra de la primavera? Pues no, de lo que estamos muchos en contra es de las ideas políticas que se sienten representadas por esa canción. De la misma manera que nos oponemos a La Internacional.
Cuando la izquierda logre desempolvar su sectarismo y abandone cualquier referencia totalitaria podremos estar tranquilos de que la historia no se repetirá.
P.D.: El comentario de Luis Solana ya no aparece en su blog debido a los numerosos comentarios posteriores.