lunes, 05 de junio de 2006
El dinero disputa a la mentira el trono del motor del mundo. Podéis imaginar que cuando ambos se unen las consecuencias pueden ser devastadores. En dos post de la pasada semana en los que comentaba uno de los libros de Huerta de Soto dedicados al dinero aparecieron en los comentarios dos de las mentiras más difundidas respecto al vil metal (cada vez más electrónico).

La primera tiene cada vez menos fuerza debido a que la demostración de su falsedad va cada vez extendiéndose. Se trata de la máxima de que la moneda mala expulsa a la buena del mercado denominada Ley de Gresham. Ese razonamiento se basa en que la gente preferirá atesorar la moneda buena y tenderá a utilizar para las transacciones comerciales la moneda mala. Esto hará que al final la moneda mala sea la que sirva de intercambio en el mercado y por tanto la que efectivamente haga el papel de moneda de curso.

La debilidad de este razonamiento es clara. Es normal que el poseedor de moneda mala trate por todos los medios de deshacerse de ella y por tanto trate de intercambiarla por productos. Pero igual de lógico resulta que el vendedor de productos sea reacio a quedarse con la moneda mala por lo que preferirá vender a cambio de moneda buena. Al final aquel que vaya al mercado con moneda mala se encontrará que ningún vendedor estará dispuesto a venderle sus productos. Y al final la moneda que circulará en el mercado será la buena.

Hayek nos comentó como en los años de la hiperinflación alemana como muchos alemanes preferían utilizar como monedas el tabaco que la reconocida por el gobierno. De la misma manera no hace más que visitar algún mercadillo del sudeste asiático para comprobar como circulan los dólares. Existen billetes verdes norteamericanos repartidos por todo el globo a pesar de que solo es oficial en los Estados Unidos y un puñado de pequeños países. Por el contrario el bolívar controlado por Chavez no logra traspasar sus fronteras.

La segunda la dejaremos para el post de mañana. Guiño
Publicado por coase @ 21:48  | Economía
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Comentarios
Publicado por Eaco
lunes, 05 de junio de 2006 | 22:28
Veamos, eso no es tan sencillo. ¿Qué pasa si existe curso legal?

De todas formas, todos los economistas que han defendido la Ley de Gresham, salvo Gresham, han afirmado que esa ley sólo es cierta cuando se establece un tipo de cambio fijo entre el dinero, esto es, un precio máximo para la moneda buena y un precio mínimo para la mala.

Cuidado con el muñeco de paja.
Publicado por Marzo
lunes, 05 de junio de 2006 | 22:47
En efecto. Cuado una <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Antoninianus">moneda de dos denarios</a> pesa lo que 1.6 denarios y puedes denunciar al comerciante que no te la acepta como dos denarios, las monedas de un denario no salen de casa.
Publicado por coase
martes, 06 de junio de 2006 | 8:09
La capacidad coaccionadora del Estado es prácticamente ilimitada y por tanto pude imponer precios artificiales, tanto de trigo, de electricidad y en el caso del imperio romano comentado por Marzo también ocurre con las monedas.

El gobierno de turno puede determinar artificialmente y alejado del juego de la oferta y la demanda el precio de algunos productos pero eso no impide que los precios sean resultado de la oferta y la demanda. En estos casos el gobierno actúa como una presa que no podrá encauzar indefinidamente el río.
Publicado por coase
martes, 06 de junio de 2006 | 8:14
Existe otro requisito para que se cumpla la Ley Gresham es que no se permita el uso de monedas alternativas. Ante una distorsión en el valor de las monedas, los individuos tenderán a usar otras monedas que reflejen fehacientemente su valor. Incluso a pesar de la prohibición gubernamental, los agentes pueden llegar a operar clandestinamente en un mercado negro con otras monedas como el caso comentado de los cigarrillos en la Alemania hiperinflacionaria.

Hay que destacar que mi ejemplo del uso del dólar no viene ligado por ninguna imposición mientras el caso del imperio romano señalado por Marzo sería imposible sin un poder sancionador. Bajo amenaza se pueden imponer los hechos más irracionales. El gobierno puede imponer una ley que nos obligue a decir que la tierra no gira... pero gira.
Publicado por Eaco
martes, 06 de junio de 2006 | 11:05
Está bien que nos des la razón Coase. Pero insisto, a la Ley de Gresham se la relaciona con la fijación coactiva de precios entre monedas. En otro caso simplemente no existe moneda mala y moneda buena, existe moneda cara y moneda barata.
Publicado por coase
martes, 06 de junio de 2006 | 16:38
Cuando hablamos de competencia en las unidades de intercambio hablamos que existen monedas con éxito en el mercado y monedas sin él.
Publicado por Eaco
martes, 06 de junio de 2006 | 19:37
¿Y qué tiene esto que ver con la Ley de Gresham? No me puedo creer que estés utilizando una definición tan particular de la misma. Si la Ley de Gresham estableciera que el peor dinero siempre triunfa en el mercado, hoy mismo estaríamos comprando peras a cambio de bienes de capital (por buscar un bien ilíquido) o qué se yo.
Publicado por coase
miércoles, 07 de junio de 2006 | 8:31
Popularmente se utiliza la Ley de Gresham para mostrar la imposibilidad de una competencia libre entre monedas. Lo puedes comprobar en numerosas situaciones, una de ellas en los comentarios del post sobre las contradicciones de Huerta de Soto.
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