martes, 06 de junio de 2006
A diferencia de la mentira comentada ayer, la segunda goza de mucha mejor salud. Se trata del denominado ‘multiplicador monetario’. Puede parecer curioso lo fácil que es multiplicar un bien tan valioso como el dinero. Este suceso se asemeja más al milagro de la multiplicación de los panes y peces realizadas por Jesucristo que a cualquier otro fenómeno económico conocido con anterioridad. Si trasladáramos este proceso al mercado inmobiliario sería el siguiente. Nosotros poseemos tres pisos con cinco habitaciones cada uno. Alquilaríamos dos de ellos y utilizaríamos el tercero como nuestra residencia. Según la teoría del multiplicador existirían cinco pisos, los tres que son de mi titularidad y los dos que disfrutan mis inquilinos. Imaginemos que mis dos inquilinos deciden realquilar cuatro de las cinco habitaciones que disponen los pisos, quedándose la restante para su uso. Siguiendo la teoría del multiplicador tendríamos que existirían 33 habitaciones. Quince en los tres pisos originales, diez en los alquilados y ochos en los realquilados.

Realmente si siguiéramos un razonamiento contable llegaríamos a la conclusión de que la masa monetaria es fija. Cuando una persona deposita el dinero en una cuenta corriente de un banco realmente lo está prestando a la entidad de crédito. Si no se lo quisiera ceder, debería dejarlo depositado en una caja de seguridad del banco. El depósito bancario, como cualquier otra deuda, significa un activo para el depositante y un pasivo para el que lo recibe, es decir, el banco. En ese caso el depositante no dispone de dinero sino de un derecho de cobro. Si el banco presta una parte de ese dinero depositado, por ejemplo el 90%, tendrá una obligación de pago por el 100%, tendrá un derecho de cobro por el 90% y tendrá dinero por importe del 10%. Si suponemos, para simplificar el ejemplo, que el beneficiario del préstamo bancario guarda ese dinero o lo gasta, tendremos que tendrá una obligación de pago por el 90% y él, o a los que haya adquirido algún bien, poseerá el 90% en monedas. Al final el saldo en monedas seguirá siendo del 100% y no del 190%.

El razonamiento del multiplicador estriba en que los depósitos se pueden transformar en dinero en cualquier momento y por tanto los individuos gastan en función del dinero en metálico y el dinero que tienen depositado en los bancos. Si la suma de ambos conceptos se incrementa, entonces aumentará el dinero en circulación y aumentarán los precios. Realmente los individuos gastan en función de la riqueza que tienen y no solo de del dinero en metálico que poseen. Los depósitos a la vista forman parte de esa riqueza pero también otro tipo de bienes o derechos como los depósitos a plazo, los inmuebles o las acciones de empresas. Unos mercados cada más integrados son cada vez un mayor número de bienes los que pueden convertirse rápidamente en efectivo. En los mercados organizados se pueden vender numerosos activos como acciones o bonos en un breve periodo de tiempo. Incluso los bienes inmuebles disponen de una alta liquidez en mercado pujantes por parte de grupos de inversores o a través de financiación con garantía hipotecaria. Esto lleva que los defensores del monetarismo amplíen cada día más los conceptos que engloban la masa monetaria. ¿Pero dónde ponemos el límite de la liquidez de los bienes?

No hay que olvidar únicamente el dinero emitido puede utilizarse para realizar las compras. No solo en el caso de que para comprar algo vayamos a nuestro banco y retiremos físicamente el dinero para efectuar el pago. Imaginemos que pagamos a través de una tarjeta bancaria de debito, a través de un cheque o una transferencia. Realmente el dinero nunca se hace efectivo. Estamos intercambiando un bien por un derecho de cobro. En este sentido el derecho de cobro actúa como moneda. Pero es otra moneda diferente y por tanto no tiene el mismo valor que la moneda original.

El derecho de cobro de 100 unidades monetarias de un banco muy solvente, es decir con unas reservas elevadas y que presta el dinero a proyectos de escaso riesgo, tiene un valor superior del derecho de cobro de 100 u. m. de un banco poco solvente, es decir con unas reservas escasas y que presta el dinero a proyectos de elevado riesgo. Si no quisiéramos hacer efectivo ese derecho de cobro y decidiéramos endosarlo a nuestro banco habitual para incrementar nuestro depósito bancario nos encontraríamos que su valor no es idéntico a su valor nominal. Para un banco 100 unidades monetarias nuevas suponen un incremento en sus reservas con lo que su solvencia aumenta y puede ofertar nuevos préstamos. Esto no ocurre cuando lo que le aporta el cliente es un derecho de cobro de otro banco por lo que tenderá a ‘pagarlo’ a un menor precio que si fuera dinero efectivo. Por tanto estamos hablando de diversos tipos de medios de intercambio con diferentes valoraciones. Por esa misma razón un comerciante avispado me proporcionaría más productos a cambio de 1000€ que a cambio de un cheque de mi cuenta por importe de un millón de euros. Simplemente porque en ese segundo caso, todo lo que obtendría dicho comerciante sería una cifra menor a los 1000€ del primer caso.

Verdaderamente el dinero no se multiplica sino que se acelera, es decir, permanece inutilizado durante menos tiempo. Una persona que cobra su jornal y lo guarda en efectivo, irá suministrando ese dinero al mercado a lo largo del mes por lo que gran parte de él permanece no utilizado durante todo ese periodo. Si se lo ingresan en el banco dará la oportunidad de que sea prestado en proyectos que supongan compras en el mercado y por tanto su puesta en circulación inmediata. Por tanto el dinero ni se crea ni se multiplica con los depósitos bancarios sino que cambia de usuario más rápidamente.

Con los depósitos bancarios, el dinero electrónico o los mercados de valores existen mayores posibilidades de acceder a liquidez y por tanto mayor facilidad para que el dinero rote más deprisa de mano en mano. De la misma manera que los automóviles nos llevan de un lugar a otro más rápido a hora que hace cincuenta años, no nos tiene que extrañar que se innove en la forma de transmisión del dinero para que resulte más eficiente para su único uso: facilitar los intercambios comerciales.
Publicado por coase @ 10:29  | Economía
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Publicado por rojobilbao
martes, 06 de junio de 2006 | 11:22
Coase, si el dinero no se multiplica sino que se acelera los bancos no tendrían problema alguno en poder devolverlo todo, si todos pretendiesemos recuperarlo, porque sería sólo cuestión de tiempo. Si en vez de acelerarlo, el banco lo multiplicase artificialmente tendría un problema para devolver siempre, porque o ha cobrado tantas comisiones como el dinero generado artificialmente o nunca dispondría del dinero.
Publicado por coase
martes, 06 de junio de 2006 | 16:31
Pongamos el ejemplo de los tomates. Si tú le vendes los tomates a una empresa que hace ensaladas. Le vas sirviendo diariamente con el acuerdo que cuando lo necesitas le facturarás todos los tomates servidos hasta la fecha. Cuando necesitas dinero para irte de vacaciones acudes a la empresa para que te paguen todos los tomates que has suministrado. Pero en ese momento la empresa de las ensaladas declara la quiebra debido al escaso éxito de sus productos en el mercado y al impago de sus clientes. De esta manera has perdido los tomates que les enviaste tanto el coste de producción como los beneficios que esperabas obtener.

De la misma manera tú le vendes tu dinero al banco (de lo contrario podrías depositarlo en las cajas de seguridad que ofrecen los bancos y no lo venderías). Con ese dinero el banco realiza préstamos. Pero cuando tú desees recuperarlo es posible que el banco no pueda hacerlo si muchos de los préstamos concedidos han resultado fallidos.
Publicado por coase
martes, 06 de junio de 2006 | 16:31
Si la empresa de ensaladas en vez de declararse en quiebra lo hiciera en suspensión de pagos lo que ocurriría es que sí podría pagarte pero no en ese momento y tendrías que esperar a que se liquidara su patrimonio para poder cobrar. De la misma manera que si todos los cuentacorrientistas desean recuperar su dinero tendrían que esperar a la liquidación de todos los préstamos que ha concedido el banco.

Pero nadie habla del multiplicador de los tomates, ¿por qué?
Publicado por Eaco
martes, 06 de junio de 2006 | 19:57
En realidad el problema se aproxima más si dices que el vendedor te tomates empieza a extender cheques con cargo a los créditos pendientes y fututos con la empresa de ensaladas y, a su vez, esos cheques sirven a la agencia de viajes para utilizar parte de sus ahorros en montar otro local, con la expectativa de poder pagar a los obreros y a los dependientes con esos cheques; mientras que los obreros se ponen a comprarse un frigorífico con cargo al salario que les pagará la agencia de viajes. Finalmente la empresa de ensaladas no paga, el de los tomates tampoco, la agencia de viajes no puede terminar la construcción del local por insuficiencia de capital corriente y el trabajador no puede pagar el frigorífico o lo paga renunciando a otros proyectos prioritarios (como irse de fiesta los fines de semana).

Has multiplicado los medios de pago a partir de unos créditos iniciales y luego se te ha derrumbado toda la estructura crediticia.
Publicado por Eaco
martes, 06 de junio de 2006 | 20:03
Si el sistema bancario es más peligroso que ese esquema se debe a que una gran parte de los medios de pago de la economía pasan a través de él, y a que garantiza una doble disponibilidad ficticia, que multiplica los errores anteriormente descritos. Los bancos prestan a corto y se endeudan a largo, con lo que se van convirtiendo en progresivamente ilíquidos.
Publicado por coase
martes, 06 de junio de 2006 | 21:18
Vayamos por partes. Lo que estás mostrando Eaco es el endoso de unas letras algo habitual en el tráfico comercial. Si nos referimos a créditos futuros hablaríamos de titularización de un derecho de cobro. En el caso de la titularización el tomatero estaría traspasando el riesgo a la agencia de viajes.

De todas maneras en ese caso no se multiplica el dinero. Si el tomatero tiene un derecho de cobro de 100€ y se lo endosa a la agencia de viajes, realmente está efectuando un pago aplazado de un servicio con la garantía de una letra de cambio. Si el ensaladera afronta las letras, la agencia de viajes cobrará los 100€ y dará por satisfecha la deuda contraída por el tomatero. Esos 100€ irán posteriormente al bolsillo de los empleados que a continuación se los entregarán al vendedor de electrodomésticos.
Publicado por coase
martes, 06 de junio de 2006 | 21:20
Hablamos de tres momentos distintos donde en todo momento solo existen 100€. Otra cosa es que el proceso haya supuesto una aceleración del transito de los 100€ por los diversos bolsillos. Si hubiera existido el endeudamiento del tomatero y de los empleados, los tiempos serían distintos. De esta manera tras cobrar el día 1 los 100€ irían eligiendo el viaje o la nevera que fueran a comprar hasta llegar al quinto día cuando lo adquirirían pagando en efectivo.

Más peligroso que la quiebra de un banco es la de una empresa constructora. Esta última se llevaría por delante una cadena enorme de subcontratista mientras que en el caso de la banca la pérdidas sería proporcional al índice de fallidos de sus préstamos más el coste de oportunidad derivado del retraso en el cobro del efectivo.
Publicado por coase
martes, 06 de junio de 2006 | 21:21
En este caso he citado a la letra de cambio pero la financiación se hubiera producido incluso con un pacto verbal. El vendedor entrega una mercancía permitiendo al comprador efectuar el pago un tiempo después. En este caso no actúa ningún banco, ningún depósito, ningún instrumento financiero,… Se trata de unas condiciones diferentes en el comercio por libre decisión de los agentes. Y nadie habla de un multiplicador de neveras…
Publicado por Eaco
martes, 06 de junio de 2006 | 21:48
No confundas dinero con medios de pago. Nadie, o casi nadie, sostiene que el multiplicador monetario multiplique la cantidad de dinero, sino el número de títulos sobre los mismos que a su vez sirven como medio de pago. Precisamente por algo se le llama reserva fraccionaria, porque la cantidad de reservas reales no varía y sí lo hacen los títulos contra esos activos invariados.

Por cierto, la quiebra de un banco también se puede llevar a otros bancos por delante e incluso a constructoras.
Publicado por coase
miércoles, 07 de junio de 2006 | 8:19
Lo que no puedes hacer es confundir dinero con derechos de cobro. Si alguien te entrega una mercancía a cambio de un derecho de cobro (por ejemplo un depósito bancario, un pagaré o un pacto verbal) estará asumiendo el riesgo de no recibir dinero cuando ejecute dicho derecho. Como se puede ver en el ejemplo de los tomates se puede producir un incremento en las ventas sin necesidad de una expansión crediticia del sistema bancario.

Si alguien aceptara depósitos bancarios como medio de pago, la valoración de dichos depósitos dependerá de la solvencia del banco que tiene que hacer frente a esa obligación de pago. En la venta de una mercancía, el vendedor exigirá un mayor importe de unidades monetarias si se le paga en depósitos bancarios de una entidad poco solvente que si le paga en dinero efectivo.
Publicado por coase
miércoles, 07 de junio de 2006 | 8:20
El multiplicador se utiliza en numerosas ocasiones para justificar la existencia de un banco central y una política monetaria. Pero ni el crecimiento de las ventas está supeditado al sistema bancario ni la expansión crediticia afecta al valor del dinero. La mejor política monetaria es la que no existe.
Publicado por Eaco
miércoles, 07 de junio de 2006 | 17:10
Te estoy diciendo que no confundas dinero con medios de pago y tu me contestas que no confunda dinero con derechos de cobro. Un poco surrealista ¿no? Todo derecho de cobro nace porque se ha creado un medio de pago.

El problema de los bancos es doble: a) Hay gente que quiere contratar un contrato de depósito que es de depósito y no de préstamo. Hay sí hay una incompatibilidad de causas y el contrato sería nulo (no estoy negando, como Huerta sí hace, que pueda existir un contrato de depósito donde el banco pueda gestionar el dinero, sólo afirmo que para ello tiene que haber coincidencia de causas), b) La interrelación del sistema bancario hace que no dependas sólo de la liquidez del banco donde depositas, sino también de los demás bancos donde tú banco ha depositado y, a su vez, de los bancos donde ese segundo banco ha depositado.
Publicado por coase
miércoles, 07 de junio de 2006 | 17:42
1) Un derecho de cobro se genera porque no se ha exigido el medio de pago inmediato sino que se posterga en el tiempo. Si el medio de pago se hiciera efectivo NO se produciría derecho de cobro porque se habría saldado la contraprestación a la entrega de mercancía.

2) Todos los clientes tienes dos opciones para colocar dinero en un banco: la cuenta corriente de la que dispone el banco para realizar préstamos o las cajas de seguridad de las que no puede disponer.

3) Los bancos colocan un parte minoritaria de sus fondos en el mercado interbancario porque resulta más rentable dar préstamos a clientes finalistas. Por tanto no podemos sobreponderar la interdependencia entre los bancos más allá del contagio del efecto pánico ante la iliquidez de un banco. Dicho efecto se irá reduciendo tras varios episodios donde unos bancos resistirán y se ganarán la confianza de sus clientes.
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