Si mis anteriores post (
aquí y
aquí) tenían por objeto denunciar la progre cobertura de la trama de la inversión en sellos por parte del periódico de Federico Jiménez Losantos, más concretamente las dos columnas publicadas por Emilio J. González , hoy se ha publicado una
columna firmada por José Carlos Rodríguez con un diagnóstico valiente de la situación alejado del falso pensamiento único que nos invade.
Si su compañero exigía nuevos reguladores y una nueva legislación, José Carlos advierte de su escasa utilidad:
Por eso las exigencias de más regulación tienen también algo de paradójico. ¿Evitó la regulación el caso Banesto? ¿Evitó el caso Enron? ¿Por qué seguimos pidiéndole al fanfarrón que nos proteja?
Si se ha violado la ley no es necesario ningún entramado burocrático para hacerla respetar:
Si alguna función tiene el Estado, es la de la definición y protección de nuestros derechos. Para ello basta un Código Civil, otro Penal, un sistema judicial y una Policía.
Invertir el dinero no es una tarea sencilla y los rendimientos extraordinarios requieren unos conocimientos y un seguimiento importante:
Se dirá que si se ha llegado a esta situación es porque algo ha fallado; y es verdad. Ha fallado la cultura financiera, que de estar extendida hubiera limitado el desarrollo de estas sociedades.
Intentar trasladar la responsabilidad de cada individuo sobre sus bienes al resto de la ciudadanía es tratar a adultos como incapacitados y nos conduce a la sumisión hacia los políticos:
Una propuesta antisocial, que remunera los comportamientos arriesgados y financieramente poco sanos, y envía el mensaje de que nada importa: siempre está el gobierno recaudando el dinero de los demás para pagar los platos rotos y erigirse en salvador.
No es la primera vez que ocurre y sino recordemos el caso reciente de la venta de viviendas por parte de la UGT. Tocqueville ya nos lo recordaba hace casi un par de siglos:
'La República Americana perdurará hasta que los políticos se den cuenta de que pueden sobornar a la gente con su propio dinero.'
'Es más fácil para la gente aceptar una mentira sencilla que una verdad compleja.'