Otro título posible hubiera sido el anarquismo como amenaza de la libertad. Al terminar de leer el cómic me vino al recuerdo una película, que no su nombre, sobre la oposición al régimen nazi en los años treinta. En un determinado momento se planteaba el debate de un grupo de la resistencia sobre si aceptar o no a miembros comunistas. Unos se posicionaban a favor considerando que toda ayuda en la lucha contra los nazis era bienvenida. Otros se oponían porque considerando que era cambiar unos dictadores por otros.
El protagonista de ‘V’ arranca nuestra simpatía por su lucha contra la feroz tiranía que asola Inglaterra. Bien, luchemos contra los dictadores y después ¿qué? ¿Podemos estar satisfechos con la situación que se produce después del derrocamiento del líder? ¿Existe libertad cuando las tiendas son asaltadas?
Los propietarios usarán la fuerza para protegerse mientras los saqueadores la utilizarán para desposeerle de sus propiedades. Se me dirá que los primeros están moralmente justificados para proteger sus propiedades mientras los segundos no lo están para realizar los saqueos. ¿Pero se puede considerar que existe libertad cuando la sociedad no actúa para proteger derechos básicos como la propiedad y la vida?
Imaginémonos que en vez de hablar de esos tenderos del cómic, hablamos de los dibujantes de las caricaturas de Mahoma. ¿Creen que serían libres de dibujar en un país sin un estado liberal que defendiese su libertad de expresión? ¿Serían libres en un país con fanáticos islamistas y sin una institución estatal liberal que les protegiera?
Los propios autores nos dan una pista de cómo puede continuar la historia tras la situación anárquica promulgada por ‘V’. Y lo hacen cuando explican cómo se llegó a la situación dictatorial en Inglaterra. Tras la guerra nuclear se produjo una situación de caos y violencia generalizada. De esa situación surgió una fuerza totalitaria que logró controlar a la población mediante la violencia. La dictadura llegó por la ausencia de un pacto entre los ciudadanos para proteger su libertad. Ante la ausencia de un estado liberal, los tiranos se apoderan del poder.
Esa situación se hubiera producido en la realidad si los postulados de
Rothbard hubieran triunfado a la hora de encarar la amenaza soviética. Desarmar al estado liberal norteamericano por la premisa de que la URSS era un estado pacífico hubiera conducido irreparablemente a una extinción de los países libres.
Decir que los anarquistas son una amenaza para la libertad me puede granjear las mismas críticas que cuando acusé a los
pacifistas de ser los mayores
responsables de los conflictos bélicos. Los discursos son inofensivos pero llevarlos a la práctica traen unas consecuencias perjudiciales para la libertad en el caso de los anarquistas y para la paz en caso de los pacifistas. Su incongruencia tiene que ser denunciada, no aplaudida.
Algún lector se podría preguntar, recordando el primer párrafo, si en la lucha contra el Estado omnipresente se debe contar o no con los anarcocapitalistas. Me declaro fiel lector de los blogs ancaps que hay en la red pero me recuerdan a una frase de intelectual comunista que fue ministro gaullista
Malraux. Como ya habéis podido comprobar en otros post, me agrada variar frases famosas para adaptarlas a lo que pretendo expresar. Y en esta situación nada mejor que cambiar la frase del intelectual francés por ésta de cosecha propia:
"El que no es anarcocapitalista a los veinte años no tiene corazón, el que continúa siéndolo a los treinta no tiene
cerebro cabeza".
Actualización: Se me olvidó mencionar que otro post anterior mencioné
lo que SÍ me gustó de V de Vendetta.