¡Qué dura es la vida del blogger! Si la sesión matutina de la convención la seguí en pijama, el encuentro de Rajoy con jóvenes lo he escuchado de fondo de la página de elmundo.es, para comprobar las novedades del derby Real-Atlético, con el portátil delante de la tabla de planchar para hacer mis quehaceres domésticos.
Hace unos tres meses dedicaba un post a
la necesidad de que Rajoy contara a los catalanes, y al resto de los españoles, lo que quieren oír. No les preocupa tanto quien gastará sus impuestos como pagar menos. Rajoy ha expresado perfectamente que lo importante es la financiación de las personas y no la de los territorios.
Rajoy ha denunciado que la izquierda no confía en la gente,
como hizo por la mañana García Escudero. Ha hecho hincapié que quien crea riqueza es la gente y no las hectáreas. Una alegoría a la importancia de los individuos frente a las tribus.
Además se ha desmarcado clarísimamente y contundentemente del término ‘nacionalista español’. Ha mostrado su apuesta por los conglomerados supraestatales como principal ejemplo de ese desmarque. ‘Todos los países se encaminan a unir sus esfuerzos y no a disgregarse’. Me recordó a aquella expresión de Ortega y Gasset cuando criticaba a los defensores de instaurar una confederación en España al estilo de Suiza: ‘la confederación helvética se formó con aguja e hilo, uniendo a los que estaban separados, y no con tijeras, separando lo que está unido, como son los que la proponen para España.
Reservó para la esfera pública la educación, las pensiones, las prestaciones de dependencia y el apoyo a los más débiles de la sociedad. Habría que exigirle que empiece a defender los cheques escolares, el sistema de capitalización de las pensiones y los seguros de dependencia para darle el carnet de libera. Ese fue el sprint que le faltó tras una buena etapa.