Dicen los progres que la sanidad privada
es cara y
acorta la vida. En serio, lo dicen en la enésima red que crean:
socialdemocracia.org. Muestras el caso paradigmático de Estados Unidos y lo compara con Canadá. Habría que preguntarse si el servicio es el mismo. En Canadá pagas y tienes derecho a una lista de espera para operarte. En Estados Unidos pagas y te operas. Un simple vistazo a
la tabla de uno de los post muestra la debilidad de tal razonamiento, fijaos en el caso suizo y danés para ver un menor gasto público en sanidad y una mayor esperanza de vida. Mao hace una crítica más completa en
Ajopringue.
En un post en el que defendía los beneficios de
un pacto de la colectividad para mejorar la sanidad, ya advertía del espiral alcista de los gastos sanitarios debido a ser una demanda que busca un servicio relativo y no absoluto. Parecido a la demanda de deportistas profesionales. Los equipos no demandan un jugador que enceste veinte veces sino uno que encesté más que los demás. Por esa razón en la mayoría de competiciones profesionales norteamericanas existe la limitación de salarios y otras medidas colusorias.
El equivalente en el caso de la sanidad sería el cheque sanitario. Ya vendrán otros a etiquetar si eso es sanidad privada o sanidad pública. Pero sí es una sanidad diferente a la que actualmente nos proporcionan los gobiernos. Esa experiencia ya se lleva a cabo con los
funcionarios españoles que deciden libremente si adherirse a un seguro privado o la sanidad pública. De esta manera desaparece el argumento si la sanidad privada es más cara. Ambas cuestan lo mismo. Y a tenor de que la mayoría de funcionarios se decantan por los seguros privados, podemos comprobar que la sanidad privada no hace disminuir la esperanza de vida y sí aumenta la calidad del servicio al mismo precio que la pública.