Me gusta la iniciativa del referéndum propuesto por Rajoy. Aunque sé que cada vez que aciertan una vez, se equivocan cinco como indican
Dani, Ferblog o
yo mismo. El chantaje que llevamos sufriendo por parte de los nacionalistas ha sido una rémora para nuestro progreso. Por culpa de una ley electoral nefasta y una constitución que deja totalmente abierto el diseño autonómico.
Es hora de cerrar las reglas de juego. No podemos ser continuamente un país en permanente discusión sobre su propia existencia. Los nacionalistas han impuesto con su minoría parlamentaria la limitación de la libertad de comercio (con gobierno del PP) y ayudas a los sectores económicos de los caciques que lo apoyan. Es hora de preguntarnos si podemos permitir que esa grangena se siga expandiendo y pueda terminar con todo el territorio.
El primero en abrir ese debate fue Berlin Smith planteando el modelo canadiense (
aquí y
aquí). Luis, desde el exilio, lo continuó al realizar una interesante
encuesta sobre si permitiríamos la independencia de un territorio. Los resultados hasta este fin de semana son de enorme interés: el 54% no la concedería, el 7% se la concedería en cualquier caso y el 39% sí se los concedería tras la pérdida por estos de los derechos obtenidos por ser parte del Reino de España.
Yo defiendo que el ámbito de decisión debe ser la totalidad de la nación, es decir, de España. Es el conjunto de España quien tiene que decidir cuál debe ser el sistema de organización territorial y debe ser España la que decida sobre la independencia de algún territorio. Una vez dicho esto, reafirmarme en que
prefiero una España rota, antes que sea tan tonta de ser rehén perpetuo del chantaje de los nacionalistas como indiqué en un post posterior.
Poco después,
Santiago Navajas se ha incorporado al debate planteando que:
para salir de este divorcio a plazos de la mejor manera posible. O de la menos mala. Y eso pasa por ponerle un precio a la secesión. Porque si no, además de cornudos acabaremos apaleados, pagándoles las costas del proceso y brindando con cava.
Probablemente, este no ha sido el objetivo de Rajoy a la hora de plantear el referéndum. Pero lo ha planteado y el debate tiene que salir a la calle, a la red. Rajoy ha sido lo suficientemente valiente, inteligente o temerario para lanzar el órdago. Algunos liberales sí estamos dispuesto a verlo.
Actualización: La serie de Berlin Smith sobre el modelo canadiense sigue
aquí,
aquí y
aquí.