La hipocresía progre no se detiene. Parece que se expande hasta el infinito. Su reacción ante la propuesta de referéndum es sorprendente. Resulta que supone un riesgo para la unidad de España y fomenta la división entre la población. Y entonces un estatuto que afecta a partes esenciales de la organización del Estado acordada por dos personas con nocturnidad y alevosía, ¿qué es?
El mensaje propuesto de Rajoy no puede ser más claro: ¡qué cuenten contigo! Si se va a cambiar de forma relevante las relaciones entre la Administración Central y las Comunidades Autónomas, ¿qué menos que preguntarles a los ciudadanos?
Prego y
Escolar tienen miedo que en Cataluña y Vascongadas salga un resultado contrario a la denominación de España como nación. ¿Y qué problema hay?
Como bien me comentaba
Narpo en una de las (escasas) kdds liberales asturianas, los gobiernos nacionalistas están actuando con el mensaje que en sus comunidades no se considera nación a España. Por tanto si se da ese resultado tan temido nos encontraríamos en ¡la misma situación que ahora!
Ahora imaginemos otros escenarios. Si el término nación para España fuera vencedor en Cataluña y Vascongadas nos encontraríamos con un cambio radical en la situación política. Nos libraríamos del continuo chantaje nacionalista que es en la actualidad el mayor peligro para la libertad y prosperidad de nuestro país.
Si el término nación fuera rechazado significaría que toda España desea la salida del actual límite geográfico de ciertos territorios que han aportado más problemas que otra cosa al desarrollo de nuestro país. De esta manera no habría ningún problema en colmar los deseos independentistas vasco-catalanes.
Y no dudo que esta última opción va 'in crecendo'. El hartazgo de verse continuamente sometidos a una minoría radical que está llevando a la ruina a unos territorios y está amenazando continuamente el normal desarrollo del resto de España. Habrá que empezar a plantearse que igual si interesa vivir en un país con menos metros cuadrados que en un país que vive con el chantaje continuo.
Ya sabe que los chantajistas nunca cumplen su palabra. Mas amenazó con nuevas reinvindicaciones nada más acordar el nuevo estatuto. Hasta el
Consejo de Estado ha advertido de los peligros del cierre en falso del sistema autonómico que está recogido en nuestra constitución.
Por tanto el mayor peligro sería quedarnos como estábamos. Los miedos a que un referéndum traiga la división a nuestro país me recuerdan a los mensajes franquistas que alertaban del mismo peligro en caso de elecciones libres entre partidos democráticos. Porque la democracia significa división, significa que cada uno expresa su opinión libremente sin verse coaccionado por las ideas del resto.