La sanidad es un punto de diferencia entre los anarcocapitalistas y yo. Ambos criticamos la actual gestión estatal del sistema sanitario. Las soluciones difieren. Mientras ellos defienden el tratamiento de la salud como un producto más en el mercado, otros defendemos el ‘cheque sanitario’ que actualmente disfrutan los funcionarios a través de
Muface y que les permite elegir libremente la compañía de sanidad privada que les ofrezca el servicio. Sería a imagen y semejanza del cheque escolar propuesto por
Friedman, en el que el Estado sufraga el pago de una póliza de sanidad ofrecida por cualquier compañía privada.
¿Por qué la salud no puede ser como un producto más? No, señores, no voy a recurrir a la demagogia progre diciendo que quiero que el Estado se ocupe de la salud porque soy una persona muy compasiva y muy buena y con un corazón muy grande. Como ya sabrá el avispado lector siempre hay que huir de las buenas intenciones, que llenan el infierno, y fijarse en las buenas obras, que son las que abundan en el cielo. Ya lo decía Adam Smith:
No es de la benevolencia del carnicero, del cervecero o del panadero que esperamos nuestra comida, sino el cuidado que ponen ellos en su propio beneficio.
Todos queremos adquirir los mejores productos y servicios, pero en muchos casos no lo hacemos por la limitación del precio. A muchos nos gustaría conducir un Ferrari pero a los precios actuales nos encontramos muy satisfechos con nuestro Renault. Pero en el caso de la salud, es tal la prioridad de ese producto que su precio pocas veces actúa como limitación. Todos estamos dispuestos a pagar lo máximo que podamos (y lo que no podamos) por obtener la mejor sanidad. ¿Pero qué es la mejor sanidad? Estamos ante la demanda de un bien relativo. Una sanidad será mejor cuanta peor sea el resto. No hablamos de consumir ‘x’ número de productos sino de adquirir el producto entre el 5% de los mejores.
Para ilustrar el peligro al que nos enfrentamos mostraré un ejemplo. Imaginemos que nos demandan por un millón de euros. Se trata de una demanda por una cuantía muy importante que puede determinar de forma contundente nuestro patrimonio. El caso es muy específico y un abogado en particular es el máximo especialista en el tema. No existen otros abogados que conozcan la temática por lo que gran parte del éxito en el juicio dependerá quien contrate ese abogado. Por supuesto tanto nosotros como nuestro demandante estamos interesados por ese profesional. ¿Qué ofertas recibirá el abogado? Pues puede recibir una oferta racional de hasta 999.000 euros. Teniendo en cuenta que el éxito del juicio depende de esa contratación, si el demandante lo contrata todavía se quedará con 1.000 euros. De la misma manera si nosotros lo contratamos tendremos una pérdida menor (999.000 euros) que si no consiguiéramos contratarle (1.000.000 euros). Por supuesto el máximo beneficiario de esta situación es el abogado.
En la carrera por obtener la mejor sanidad posible se producen externalidades de posición. Es decir, no importa tanto la renta de las personas como su posición respecto al conjunto de la población. El 5% de las personas con más renta serán las que accedan al 5% de la mejor sanidad. Si la mejor sanidad cuesta 10.000 euros y no podemos acceder a ella, estaremos dispuestos a trabajar más horas o a aceptar trabajos más peligrosos para obtener los recursos necesarios para obtener esa cantidad. Pero si todos lo hacemos nos encontraremos que todos poseemos una mayor renta por lo que el umbral del 5% que disponga de una mejor sanidad no será de 10.000 euros sino superior. Lección: a pesar del mayor esfuerzo realizado nos encontraríamos en la situación de partida. Igual que
la ‘carrera loca’ de Alicia en el País de las Maravillas donde todos corrían sin saber en que dirección pero con la diferencia de que en esta carrera ninguno tiene premio.
En nuestro caso, esto explica en parte lo extremadamente caro que resulta el sistema sanitario norteamericano. Lo que planteo con el cheque sanitario es realizar una colusión entre los consumidores para evitar escaladas en el precio como la mostrada y evitar una ‘carrera loca’.