Lo bueno para España es que los consumidores sean fuertes. Los consumidores conseguiremos obtener un mejor servicio a un menor coste si en la negociación somos fuertes frente a las empresas. Si los proveedores de un servicio son pocos y poseen algunos mercados cautivos, no tendrán incentivos para ofrecer un mejor servicio a un coste menor.
Las palabras de ZP,
"Es bueno para España tener empresas energéticas fuertes", deja a las claras a quien defiende el presidente del gobierno. El problema está que ZP satisface a los poderosos caciques y no a los españoles, igual que Franco protegió los productos de los burgueses catalanes obligando al resto de españoles a pagar más por unos productos de peor calidad (estos dos cada vez se parecen más).
Una empresa fuerte, sea española o extranjera, nunca beneficia a los consumidores. No digo que sea grande o pequeña, sino que se haga fuerte por tener poder en el mercado. ZP no deja que el poder lo tengan los cuarenta millones de españoles y se lo entrega a un puñado de oligopolistas, a los que estás haciendo más ricos y más poderosos. Si ya había poca competencia y los consumidores sufríamos la escasez de alternativas, ahora las empresas que tengan que disputarse los favores del mercado serán aún menos.
Menos opciones, menos libertad, menos prosperidad.
Los 200.000 consumidores que se intercambiaron entre Endesa y Gas Natural y el resto de consumidores no podrán volver a elegir más. Todo por el interés de unos pocos. Nunca un gobierno hizo tanto para unos pocos.
Para (o por) ser progres, ¡cómo se venden al capital!