En la edición de hoy de La Nueva España se encuentra un llamativo artículo. En él se detalla una carta enviada por Andrés Cassinello Pérez, ex jefe del Estado Mayor de la Defensa, en el que detalla el ideario del abuelo de Zapatero. Lo sorprende es que se trata de una versión muy alejada de la ofrecida por el padre del presidente. ¿Ha recibido ZP una versión sesgada sobre las ideas de su abuelo? ¿Influyó esa manipulación en su actual paranoia sectaria guerracivilista?
Les dejo con el artículo en cuestión:
El lado desconocido del abuelo de ZP
Frente a la imagen divulgada del capitán Lozano como rojo y republicano, ahora se revela que creía profundamente en Dios y predicaba la reconciliación
Arturo ROMÁN
«Una ansia infinita de paz, el amor al bien y el mejoramiento social de los humildes». Éstas fueron las palabras con las que el socialista José Luis Rodríguez Zapatero concluyó su discurso en el debate de investidura como presidente del Gobierno. La frase, luego se supo, era el final del testamento de su abuelo, el capitán Lozano, militar republicano fusilado en 1936, y la dejó escrita horas antes de morir tras un mes de prisión en el Hostal San Marcos al inicio de la guerra civil.
El ideario del capital Lozano ha marcado a la familia Rodríguez. El padre del Presidente confesó en unas recientes declaraciones recogidas por LA NUEVA ESPAÑA que se lo leyó a sus dos hijos cuando eran pequeños. «Les impresionó», dijo. El propio Zapatero ha confesado que, conmovido, decidió entrar en política el mismo día que conoció esas últimas voluntades de su abuelo.
Desde que el presidente del Gobierno diera alas desde el hemiciclo al ideario familiar se ha ido labrando una imagen del capitán Lozano como radical de izquierdas, rojo y laico. Hay incluso quien ve tras la actitud del Presidente en determinados asuntos, como recuperar la memoria histórica, un afán por cumplir con el pensamiento de aquel antepasado fusilado.
Un teniente general de la Guardia Civil, ex jefe del Estado Mayor de la Defensa, Andrés Cassinello Pérez, acaba de abrir una nueva perspectiva para conocer la personalidad de este militar republicano. Cassinello, en una carta publicada esta semana en el periódico madrileño «ABC» para proclamar que no se divida a las víctimas de la guerra civil y que todas ellas son inocentes, pinta a un Lozano firme creyente en Dios y defensor de la reconciliación entre las dos Españas.
Cassinello asegura que su padre, José Cassinello, fue compañero del abuelo de Zapatero en la Academia de Infantería de Toledo en 1913. «Al primero le fusilaron en León por negarse a participar en el alzamiento; al segundo, retirado por la ley de Azaña y para entonces corredor de comercio, le detuvieron en Almería en 1936. Juzgado y condenado a un año y un día de prisión, a mediados de 1937 salió de la cárcel. Volvieron a detenerle y le asesinaron el 31 de mayo de 1938. Los dos dejaron por escrito sus últimos pensamientos y los dos aceptaron su destino con serenidad y grandeza de ánimo. El primero, en su testamento, tras proclamar su fe en Dios, pide la paz para España; declara que muere inocente, perdona y pide a su familia que lo haga. El segundo, mi padre, en carta a mi madre, le recuerda el "hágase tu voluntad" del padrenuestro».
Y es que, efectivamente, en el punto quinto de aquella confesión moral, el escriba que recoge la voluntad del capitán Lozano afirma: «Su fe en el Ser Supremo es firme. A Él encomienda su alma de creyente que procuró siempre tener limpia de faltas, y a Él también encomienda la felicidad de su esposa e hijos. A Él, en este momento de abominables pasiones, pide la paz de España y de la humanidad. Muere inocente y perdona. Pide a su esposa e hijos que perdonen también».
«Siempre he estado orgulloso de mi padre y su ejecutoria», rememoraba el pasado 29 de noviembre en LA NUEVA ESPAÑA. Juan Rodríguez García-Lozano, el padre del actual presidente del Gobierno, el hijo de aquel militar. Quienes creen que detrás del ideario de Zapatero/ZP está el del capitán Lozano quizá yerren. Puede que en realidad la influencia sea la de su propio padre, que llega a afirmar, tal como recogió este periódico: «La represión franquista fue brutal. Fue en los dos bandos, pero en el que yo conocí resultó atroz. Mi madre se empeñó, porque era religiosa, en llevarme a los Agustinos. No me atrevía a decir que a mi padre lo habían fusilado. Hay que recuperar la memoria. Se trata de decir que las víctimas fueron víctimas, que hubo un holocausto y que hubo una dictadura. A las nuevas generaciones se les cuenta una historia irreal: en los libros de texto se habla de Franco, simplemente, como un personaje autoritario y que permitió un desarrollo del país. Que se sepa la historia, de un lado y de otro. Lo que pasa es que, me parece, es más oprobiosa la historia de los vencedores que la de los vencidos».
¿Quién influyó más en el ZP que ahora conocemos, su abuelo, el capitán Lozano, o su padre, el hijo de éste, Juan Rodríguez García-Lozano? Ustedes extraigan sus propias conclusiones.
Publicado en la
edición de hoy de La Nueva España