miércoles, 02 de noviembre de 2005
Podéis imaginar con este título, que el principal objetivo de este blog era censurar la ausencia de políticas liberales en el PP de Mariano Rajoy. Pero el discurso de hoy ha sido el mejor que he escuchado en el Congreso de los Diputados.

Todavía en fechas recientes censuraba a Rajoy su escaso liberalismo y le recriminaba la atribución del apelativo ‘liberal’ sin haberlo demostrado. Hoy lo ha hecho, ¡y cómo lo ha hecho!

Durante el debate sobre el Plan Ibarreche su discurso me decepcionó ya que se encontraba muy alejado de lo que considero una respuesta liberal. Su discurso sobre el matrimonio homosexual fue confuso y desperdició una oportunidad de presentar una alternativa liberal. En el debate sobre el Estado de la Nación me quede con las ganas como me anticipaba Narpo. Rajoy no mostró un discurso liberal, como siempre.

Y llega el debate sobre el Estatut Catalán y Rajoy realiza un brillante discurso (que es lo normal) y además un discurso liberal. ¡No me lo creía! ¡Me lo han cambiado!

El problema es el de siempre. Los medios de comunicación resumen las intervenciones como les venga en gana. Lo de hoy de Telecinco ya es de traca. Es increíble el sectarismo en el que se tiene que hundir un medio de comunicación para taparle las vergüenzas a ZP. Antena 3 en su línea apenas ha dedicado diez minutos al asunto. Por eso les recomiendo que lean el discurso completo. No les defraudará. Es la mejor intervención parlamentaria que he tenido oportunidad de escuchar. Para los que prefieran un resumen, se lo presento a continuación.


Primero abandonando el discurso nacionalista. Frente a los que diferencian por tribus, Rajoy expresó que defiende las mismas ideas en todos los sitios. La ideología liberal se puede aplicar y defender en Cataluña, en Murcia, en Gambia o en Perú. Sin distinciones.

(...) me da igual que el proyecto de Estatuto proceda de Barcelona
o de cualquier otra comunidad española. Mis criterios son coherentemente
constantes y se defienden sin acepción de origen o de colores.


Segundo por la táctica. El lío lo montó ZP. Si este texto no sirve, que sea el parlamento catalán el que lo modifique. ¿Alguien puede acusarle de anticatalán cuando pide que quien haga las reformas sea precisamente el parlamento catalán? ¿Cómo se puede obviar la promesa incumplida de Zapatero? Lo escribí hace unos días.

El propio Presidente del Gobierno, promotor y abanderado de este proyecto, ha
reconocido que, tal y como está, no se puede admitir porque choca con la
Constitución. Hemos oído hablar de ajustes, de retoques, de correcciones, de
que deberá ser constitucional (porque no lo es), respetuoso con la unidad de
España (porque no lo es), y con los intereses generales (porque tampoco lo
es). Todo eso y más hemos oído.

Si estamos ante un texto que ni es de reforma ni es estatuto ni es
constitucional, es decir, que no cumple ninguna de las condiciones exigibles, lo
que pide la razón es que devolvamos el texto para que lo corrijan sus autores
de acuerdo con la ley. ¿O no?
¿A quién se le encomendó la corrección del Plan Ibarreche? A sus creadores.
¿Por qué? ¿Porque era inconstitucional o porque no había participado el
Partido Socialista?


Tercero, lo que está en discusión es la soberanía nacional.

En España, mientras no cambien las cosas, es decir, mientras no se apruebe
otra constitución, no existe más que un poder soberano. Un poder que está
sobre la corona, sobre el gobierno, sobre los jueces, sobre esta Cámara, sobre
las Comunidades Autónomas y sobre los ayuntamientos. Un poder que no
admite parcelas, que no se divide, que no se comparte. Un poder que delega
voluntariamente sus potestades, pero no renuncia a la propiedad. Ninguna
instancia delegada es propietaria del poder que recibe.
Ese poder, que ustedes representan, lo ejerce exclusivamente el pueblo
español constituido en nación. En eso consiste la soberanía nacional.

El pueblo español no es soberano porque lo diga la Constitución. NO. Es al
revés: el pueblo español hizo la Constitución porque era soberano.


Cuarto, denuncia que ZP antepone sus intereses por mantenerse al poder a cualquier otra cosa, renegando incluso de cualquier idea política.

Estamos en un viaje hacia lo desconocido que sirve para hermanar al
Presidente del Gobierno con el señor Carod Rovira (y dentro de poco con el
señor Otegui) porque, si me permiten la expresión, se juntan el hambre y las
ganas de comer.

Tengo la sospecha de que el señor Rodríguez Zapatero, tan original en sus
concepciones sobre la democracia, entiende que los ciudadanos le han dado
un cheque en blanco para que haga —o más bien deshaga— lo que le
parezca. Me temo que las cosas no son así. Nosotros, desde luego no lo
vamos a aceptar y rechazaremos cualquier intento de alterar la Constitución
por mayoría simple.


Quinto. La artillería pesada. Puro pensamiento liberal sobre como se gestó la idea de nación.

Lo que me deja estupefacto es esta súbita conversión, este abrazo suyo con
los valores del nacionalismo, es decir con las prebendas del antiguo régimen,
con las ideas que combatieron la Ilustración, la Revolución Norteamericana de
1776, la Revolución Francesa y, entre nosotros, las Cortes de Cádiz.
Digo yo que se habrá convertido puesto que apadrina el desvarío y, para no
quedarse atrás, compite con los fundamentalistas más fervorosos. ¡Muy
sorprendente! Lo diré con todo respeto, señorías: protege el señor Rodríguez
Zapatero un texto tan avanzado que, de aplicarse, nos instalaría de sopetón en
el siglo XVIII, es decir en un clima de privilegios económicos, jurisdicciones
especiales, derechos históricos, franquicias diversas y, sobre todo, absoluta
sumisión individual.


Sexto. El Estatut no solo rompe la nación, es además un texto contrario a las libertades individuales. ¿Lo defenderá Sala i Martín?
Según dice el propio documento, Los ciudadanos tienen el deber de
implicarse en el proyecto colectivo. Esto, dicho en román paladino, significa que
será obligatorio para todos asumir y apoyar el credo nacionalista. ¿Qué les
parece, señorías? A nosotros, representantes de una democracia liberal del
siglo XXI, nos traen un texto que exige de todos los ciudadanos el
sometimiento a unos supuestos derechos colectivos superiores y que, en
consecuencia, identifica al buen ciudadano con el nacionalista fiel y las
libertades individuales con la subversión.

Un texto que sanciona la división en castas de la población catalana; que limita
el autogobierno de los ciudadanos de Cataluña para ponerlo en manos de los
políticos catalanes. Es muy coherente, porque si el destino colectivo tiene
derechos, es natural que el ciudadano sacrifique los suyos para no entorpecer
el progreso de las esencias. De ahí resulta que los fieles que se implican en el
destino común, sean ciudadanos de clase preferente. Los demás, los sordos a
la misión, son hermanos legos... aunque voten al PSOE. Son hermanos legos,
como esos escritores catalanes que por escribir en castellano, no pueden
representar a la cultura catalana. ¿Hay algo en este Estatuto que no sea
retrógrado?

"Como proclamó Jefferson, el padre de la declaración de derechos, sabría digo, que en una democracia el pueblo se otorga una declaración de derechos individuales para protegerse contra los posibles abusos del gobierno, es decir, para proteger su libertad. Y, ahora, añado yo: con los derechos colectivos que el señor Rodríguez Zapatero patrocina, ocurre lo contrario; se proclaman para proteger a las esencias contra las veleidades de la libertad individual, es decir, se proclaman como deberes individuales y, con frecuencia, como cepos contra la libertad."


Espero muchos más discursos como el de hoy.
Publicado por coase @ 23:01  | Oposición
Comentarios (4)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Uno-que-no-se-calla
jueves, 03 de noviembre de 2005 | 0:06
Que mal acostumbrados estamos que en tantas horas unas referencias a la independencia norteamericana, Jefferson, las cortes de Cadiz y los derechos individuales hacen que se nos caiga la baba... Guiño

A ver si se aplican el cuento el resto de políticos del PP.
Publicado por Uno-que-no-se-calla
jueves, 03 de noviembre de 2005 | 1:47
Inconmensurable Rajoy.Con más mala hostia que nunca, ha dicho las mismas mentiras y los mismos insultos a la inteligencia.
Publicado por F_Hayek
jueves, 03 de noviembre de 2005 | 2:07
Curiosamente, me acordé de ti y este tu blog tras escuchar anonadado el que, coincido contigo, quizás haya sido el discurso más brillante escuchado por estos oídos en las Cortes.

Ciertamente, hoy Rajoy ha escogido el mejor camino para desenmascarar a los liberticidas: la razón y la libertad.

Las caras de sus señorías eran todo un poema.

¡Que dure!
Publicado por Uno-que-no-se-calla
jueves, 03 de noviembre de 2005 | 11:47
Hola,

pues a mi me pareció lo de siempre: no, no y no, porque no y además me niego.

http://home.coqui.net/vhbaske/monografias/paranoia.htm

saludos

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