La propia República contestó a la pregunta mediante el decreto que creaba la Embajada de España en la URSS que decía
'el Gobierno de la República estima indispensable, no sólo mantener y fomentar sus relaciones internacionales, sino estrecharlas con otras democracias afines, entre las cuales es una de sus más altos exponentes la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas'.
Decía Reagan que la diferencia que hay entre una democracia y una democracia popular es la misma que hay entre una camisa y una camisa de fuerza. Para aquellos lectores más jóvenes decirles que muchos países comunistas añadían a su denominación el apelativo de 'democrática' como el caso de la Alemania del Este. Dime de que presumes y te diré de que careces dice el refranero popular.
Gregorio Marañón fue uno de los más fervientes defensores de la instauración de la República pero al final acabó repudiándola. Decía que estaba
'donde siempre, pero esta posición no justifica que éste al lado de aquella caterva de asesinos. Yo he estado cinco meses en Madrid, en contacto con ellos, y le aseguro que toda la intransigencia y la pequeñez de espíritu de todos los obispos y de todos los inquisidores del mundo es poca cosa comparada con la suya'.
Otros muchos defensores de la República en su origen como
Unamuno mostraba su preocupación por la aparición de
'tragaldabas que reservan ruedas de molino soviético para hacer comulgar con ellas a los papanatas que les leen'.
Ortega y Gasset escribió:
'Una cantidad inmensa de españoles que colaboraron con el advenimiento de la República con su acción, con su voto o con lo que es más eficaz que todo esto, con su esperanza, se dicen ahora entre desasosegados y descontentos: ¡No es esto, no es esto! La República es una cosa. El radicalismo es otra.'
Políticos que participaron en el advenimiento de la República como
Lerroux veían como la República se mostraba incapaz de ser compatible con el respeto al derecho a la propiedad y a la libertad de credo. Lejos del sistema republicano al que aspiraban y que disfrutaban otros países.
Como defensor de la libertad aborrezco la dictadura franquista. Como republicano me entristece la incapacidad histórica de esta España en lograr un verdadero régimen democrático por lo que denuncio y condeno la contaminación liberticida de la II República. Esperemos que a la tercera vaya la vencida.