Uno de los puntos que más interesan a los catalanes de a pie respecto al ‘Estat’ es lo relativo a la financiación. Y me alegro. Uno de los principales problemas que tenemos los liberales desde tiempos de Bastiat es desmontar la farsa de que el dinero público no es de nadia, dixit de una ministra. Muy poca gente tiene una mentalidad de que ‘da’ al Estado mucho más de lo que ‘recibe’ y todos parecen reticentes al recorte del gasto público. Pero no así los catalanes. Los nacionalistas han logrado convencer a sus conciudadanos de que su factura fiscal es excesivamente elevada. Lo que no ha hecho Piqué.
Pero la solución que plantean es curiosa: no debe recortarse la cantidad de dinero que sale de la cartera de los catalanes sino que se debe cambiar su destino a otro bolsillo. Un bolsillo igual de burocrático y politiquero que el anterior. ¿Dónde está la mejora? Para el catalán medio en ningún sitito. Para los políticos que van a ver incrementado el bolsillo que gastan indiscriminadamente está claro. Además resulta sorprende los ataques nacionalistas a los que acusan de difundir que ‘Cataluña se lo quiere llevar todo’ cuando ellos están transmitiendo que
Las balanzas fiscales realmente importantes son las individuales. ¿Cuánto pagamos al Estado y cuánto recibimos? Está pregunta tan sencilla realmente tiene una contestación muy compleja. Es difícil conocer la cantidad que abonamos al Estado ya que los políticos han inventado una innumerable lista de impuestos para ‘disfrazar’ su pesada carga: el IRPF, el IVA, el IBI, sobre vehículos, sucesiones, tasas, etc... ¿Alguien puede saber cuánto impuestos ha pagado el año pasado?
Lo mismo ocurre a la hora de averiguar que recibimos del Estado. Cuando pasamos por las carreteras no sabemos el coste que supone, cuando acudimos la médico nadie nos comunica su coste, cuando vemos una televisión pública... Además los ‘gastadores’ de nuestro dinero se esconden en innumerables nombres: Ministerios, Autonomías, Ayuntamientos, Mancomunidades, Diputaciones provinciales, etc...
Para evitar todo ello estaría la balanza fiscal individual que resolvería que los políticos ocultaran sus tropelías y sus ansias controladoras. ¿Para qué servirían esas balanzas? Pues para facilitar la imposición del impuesto negativo propuesto por
Friedman. Un único impuesto donde se produciría la transferencia de renta entre los aportantes netos y los receptores netos. Consiste en una imposición negativa (el Estado aporta fondos) para las rentas mas bajas, incluidas las de renta 0, y cuando pasaba de un nivel de renta la tasa era positiva (el Estado recauda fondos).De esta manera no se producirían multitud de transferencias sino una sola.
Sé que tiene sus detractores de las filas anarcocaps, pero no hay duda que sería un gran paso en la dirección correcta respecto a la situación actual. De esta manera el ciudadano que paga impuestos sabría la cantidad que aporta, y el ciudadano que recibe sabría la cantidad que recibe y la gestionaría como él prefiera. Los progres no tendrían nada que objetar porque la transferencia entre ambos grupos podría ser la misma que la actual, pero al menos nos quitaríamos de en medio a esas sanguijuelas de intermediaros de los políticos y existiría una información clara de dicha transferencia. Sería un gran paso para mejorar la situación. Y además es un asunto de máxima actualidad. Si Rajoy fuera liberal aprovecharía las propuestas nacionalistas para 'contraprogramar' propuestas liberales.