Rajoy ha emprendido una campaña con el objetivo de acabar con mi bitácora. Y ha empezado realizando unas declaraciones donde dice ser liberal. ¡Cáspitas! ¿Cómo voy a seguir escribiendo un blog denominado 'Si Rajoy fuera liberal' si él mismo reconoce ser liberal?
Pero
Rajoy utiliza el término 'liberal' como equivalente a 'neutral' o 'moderado'. Parece que Rajoy no ha recibido el
curso de liberalismo que le solicite el pasado mes de marzo. Ser liberal significa ser un defensor de la libertad. La libertad no se defiende de forma moderada o timorata, se defiende de forma vehemente, radical y extremista.
Cada determinado tiempo, el PP lanza algún mensaje, o más bien algún guiño, para el público liberal. Que si una conferencia en la FAES. Que si una foto con el monumento a la constitución de 1812. Que si un slogan en un congreso.
Pero a la hora de la verdad nada de nada. Cuando se tiene que oponer al gobierno no lo hace con postulados liberales. La denuncia del socialismo de Rajoy fue el objetivo marcado en la creación de esta bitácora. De esta manera se han publicado soluciones liberales al alcance del líder de la oposición. Pero el principal partido de la oposición prefiere contentar con argumentos democristianos al
matrimonio homosexual o con discursos españolistas al nuevo Estatuto de Cataluña o al
Plan Ibarreche. Cuando lanza sus propuestas sobre la
educación, las
televisiones públicas, sobre la
sanidad o las
pensiones huye de razonamientos liberales y prefiere ondear la bandera de una gestión eficiente del socialismo.
En el inicio de este nuevo curso político tenemos otra oportunidad de apreciar un cambio. ¿Lo veremos? Si Rajoy fuera liberal debería hacer su discurso político sobre la base de tres ejes:
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Más libertad. Más poder para los ciudadanos y menos para los oligarcas y caciques que disfrazados de políticos realizan ingeniería social con nosotros. Digamos que sí a los que quieren abrir el debate constitucional y autonómico, hagámoslo para lograr otra constitución que ponga freno al intervencionismo salvaje de los políticos y unos estatutos que solo sirven para saciar las ansias controladores de los caciques locales.
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Más prosperidad. Sentar las bases para lograr que los ciudadanos vivan mejor. Ese debe ser el objetivo prioritario de la acción del gobierno. Y se logra permitiendo que los españoles liberen su creatividad y su esfuerzo en proyectos personales.
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Más solidaridad. La verdadera solidaridad no es conceder subsidios, sino permitir crear empleo y riqueza accesible a todo el mundo. Desde los presupuestos del Estado se conceden prerrogativas a una minoría que minan la riqueza general y, por tanto, son tremendamente insolidarios. La izquierda ha enarbolado la bandera de la tribu que obliga al mismo sacrificio de la población pero para el beneficio de una minoría más reducida y más local.
Creo que Rajoy se tiene que esforza mucho más para lograr hundir mi blog.

:]