Cientoveinte mil son los clientes que han abandonado Gas Natural para recibir el sumintro de gas por Endesa. A su vez otros cien mil clientes de Endesa han pasado a recibir la electricidad por Gas Natural.¿Todo igual? No, ni mucho menos. Doscientas veinte mil familias han cambiado de operador energético que le ofrecía un mejor servicio
(noticia de pago). Un inicio de revolución en un sector acostumbrado al monopolio regional y a las concesiones gubernamentales. Ahora las empresas tienen que esforzarse en ofrecer un servicio mejor y más barato si quieren lograr clientes. Esa competencia es aún mayor en el sector del gas ya que tiene unos márgenes superiores al eléctrico. Por eso las compañías eléctricas se están esforzando en ofrecer el servicio de gas a sus clientes de electricidad. ¿Adivinan en qué zonas tiene la mayoría de clientes Endesa? Exacto, en la misma en la que el monopolio gasista pertenecía a Gas Natural. Por esa razón Gas Natural debe reducir sus jugosos márgenes para responder las ofertas de Endesa. Ya saben esas cosas del libre mercado. ¿Y saben qué zonas tiene pensado trasladar a Iberdrola en caso de éxito de la OPA? Justamente aquellas en las que no opera Gas Natural. De esta forma, existiría una zona donde el operador dominante de gas y electricidad sería el mismo, con el consiguiente perjuicio para la competencia. La operación no introduce más competencia sino que la elimina. Acaba con posibilidades de elección del consumidor y con su perjuicio económico, mina su libertad y su prosperidad.
La verdad es que no sé porque nos extraña esta OPA. Es lo que los caciques catalanes llevan haciendo desde hace décadas: recurrir al gobierno para que les elimine la competencia a sus productos. La factura, por supuesto, la pagan el resto de los españoles. En este caso, la nomenclatura catalana se ha visto favorecida por ZP
(¿quieren ver a un político defendiendo una operación 'no política'?), de igual forma que anteriormente se vio favorecida por la protección a sus textiles y sus industrias ineficientes o cuando Franco los benefició con el asentamiento de empresas públicas. Los caciques no atienden a ideología para lograr réditos. ¿Atenderemos los consumidores a ideologías para defender nuestros derechos?