Llevo unos días apartado de la bitácora debido a que tengo que dedicarme a un empleo remunerado para subsistir ya que
el cheque de la CIA 
es escaso y además no llega con la regularidad que debiera

. No hay duda que en estas cuestiones, la economía planificada funciona mucho mejor :] y los organizadores de la campaña ‘OTAN NO’ obtenían los cheques soviéticos con más prontitud y con mayor cuantía.
Esta ausencia me ha impedido comentar el artículo de Pilar Rahola, sí la independentista, aparecida en El Periódico el día posterior a la diada. Como para leer el artículo
aquí es necesario estar registrado os desgrano los párrafos más interesantes.
"(...) la política catalana (...) se resume en el chiste famoso: "¿Cómo se titula el libro de un catalán sobre la extinción de los orangutanes?"; respuesta: "La cuestión catalana y los orangutanes". Por poner, pongo el último ejemplo, cuando en el pleno sobre incivismo, el concejal Portabella aseguró que el problema de la inseguridad en Barcelona se debe a la pérdida de identidad catalana. Buenísimo, Portabella y los orangutanes...
Es decir, viejos simplismos del pasado continúan analizando la complejidad del presente y marcan las pautas del mundanal ruido político. El resultado es una pesada carga retórica, inútil e indescifrable, que mantiene entretenidos a nuestros políticos en sus cosas, mientras la ciudadanía lucha por las suyas con más voluntad que recursos.
Obsesionados en resolver las cuitas del pasado, nuestros políticos han manoseado el presente hasta el desprecio, y ahí están, sin ser capaces de explicarnos qué hacer con la emigración, la cultura de la mezcla, la inseguridad, el I+D inexistente, la degradación ecológica, la pérdida de competencia económica-
Y no digo que no sea importante saber de donde venimos, ni lo que nos falta por tener. Lo que digo es que no tenemos ni puñetera idea de qué queremos ser cuando seamos mayores, instalados en una adolescencia que nos sobrecarga de estética tanto como nos aleja del epicentro del mundo. Cada vez somos más el centro de nuestro único universo, y así el universo real nos pasa por encima sin enterarnos.
Pero seamos serios: hemos dedicado dos años a una estéril pelea retórico-simbólica, sin otro anclaje que la mítica del pasado, y alejado de los retos del presente, dando vueltas al círculo inacabable de la cuestión patriótica. Como si, incapaces de ser JFK, hubiéramos optado por ser pequeños Bill Murray, condenados a revivir una y otra vez, como en aquella película, el interminable día de la marmota."
La verdad es que el neotribalismo o nacionalismo es una de las ideologías más estúpidas que hay. Es la disculpa estúpida que necesita un político para acaparar poder y sentirse inmune a la crítica. Si algo bueno tenía el comunismo, era sin duda su visión internacionalista. Pero el nacionalismo rescata los elementos más irracionales de la humanidad. Pero a pesar de esta y
otras reflexiones, aún queda mucho para que exista alguna esperanza en el ‘oasis’ catalán.