Toda guerra tiene su película. La segunda guerra mundial tuvo su
‘Patton’, su ‘
Puente sobre el ría Kwai’ o su ‘
Día más largo’. La guerra de Corea tuvo su ‘
MASH’. La guerra de Vietnam tuvo su ‘
Colina de la Hamburguesa’, su ‘
Chaqueta Metálica’ o su
‘Rambo’. La guerra fría tuvo su ‘
Teléfono Rojo volamos hacía Moscú’, su ‘
Cortina rasgada’ , su
‘Desde Rusia con amor’ y su
'Cuerto Protocolo'. La guerra de Kosovo tuvo su
‘Territorio Comanche’. La primera guerra de Irak tuvo sus
‘Tres Reyes’ y su
‘En honor de la verdad’. La intervención en Somalia tuvo su
‘Black Hack derribado’.
Ahora la nueva guerra contra el terrorismo tiene su serie de televisión. Se trata de la
cuarta temporada de la serie ‘24’ que está emitiendo en la actualidad Antena 3 y que narra las peripecias del agente antiterrorista Jack Bauer. Tengo que reconocer que es el único programa de la tele al que estoy enganchado en este mes de agosto donde la programación rebaja aún más su pésima calidad. Me encanta la serie, la acción continuada y el tiempo real que transcurre hace aumentar la adrenalina del espectador que se desespera al ver terminar el episodio y tener que esperar una semana más para ver su continuación.
El episodio de la semana pasada superó el elevado interés general de la serie. Además planteó en escasas dos horas muchos de los debates que la actual situación de ataques terroristas está planteando. Por ejemplo:
- Cuando el terrorista se aprovecha de la organización ‘Amnistía Global’ para impedir que uno de sus secuaces revele los planes del ataque.
- Cuando las fuerzas de seguridad tratan de violar los derechos del detenido para lograr información.
- Cuando uno de los policías le dice al activista de ‘Amnistía Global’ que en una situación de emergencia no se pude respetar la constitución. A lo que responde el activista diciendo que precisamente la constitución se hizo en una situación de emergencia.
- Cuando el presidente del gobierno ordena que se respete los derechos del detenido y ordena el arresto del agente que los vulneró.
- Cuando el presidente se da cuenta que su decisión ha permitido la huida del terrorista y que él se ha convertido en responsable de la muerte de millones de personas al permitirlo.
- El comportamiento heroico de ciudadanos anónimos sin cuya aportación el terrorista hubiera logrado sus fines.
- El comportamiento del presidente preocupándose exclusivamente de su propia seguridad y de las posibles consecuencias de sus actos cara a la opinión pública sin pensar en las consecuencias que supondrá para la pérdida de vidas humanas.
Por supuesto que toda la serie es ficción, pero también es cierto que sirve para reflexionar sobre los nuevos retos que nos plantea este nuevo tipo de conflictos.