Veo con preocupación que el
pacifismo es un virus que se ha propagado peligrosamente por la sociedad y que afecta a la percepción de la realidad. Afecta a personas de toda ideología y condición. Me preocupa tener que rebuscar en la blogsfera para encontrar a personas que como
Alberto e
Isidoro comprenden la decisión tomada por Truman. Yo voy a ir más allá, agradezco tremendamente la decisión del mandatario norteamericano. Si mi vida dependiera de un mandatario preferiría que dependiera de alguien como Truman o Churchill de alguien como
Chamberlain o
Daladier. De la misma forma no dudo que los tiranos prefieran que personajes como estos últimos lideren los países libres para no tener que enfrentarse a los primeros.
Me sorprende que a estas alturas de la película, tras la victoria sobre los fascistas y sobre los comunistas no se comprenda que la libertad no viene dada. Los judios alemanes y los ciudadanos polacos sufrieron regímenes dictatoriales. Si nosotros vivimos hoy en una Europa democrática y libre es porque miles de personas murieron para que pudiéramos vivir libres. Si ellos hubieran fracasado, la película ‘
Patria’ no hubiera sido una ficción. Personas que habían nacido en Arkansas o en Manchester y que murieron en Normandia o en Sicilia evitaron que el continente se convirtiera en una enorme prisión. Y otras personas tuvieron que tomar difíciles decisiones para lograr ganar la guerra a los tiranos. Por supuesto que más fácil hubiera sido para ellos sonreír y proponer una ‘Alianza de Civilizaciones’ junto a los nazis alemanes, los fascistas italianos, los comunistas rusos y los nacionalistas japoneses.
¿De cuántos muertos es responsable Chambarlain? Si hubiera lanzado señas claras a Hitler de que no se permitiría la expansión de su reich, tal vez se hubieran podido salvar muchas de las CINCUENTA millones de vidas que perecieron en la contienda. ¿Cuándo se celebrará un aniversario por todos esos muertos responsabilidad de todos los pacifistas de la época? Nunca se me olvidará una imagen en una serie de TV sobre la vida de
Einstein. Cuando este se encontraba en Bruselas vio desde su hotel como cientos de jóvenes quemaban sus hojas de reclutamiento, una semana después las tropas nazis pasaban por Bélgica como si fueran a tomar un picnic.
En mi
post anterior, Albert ha contestado ampliamente a varias de mis argumentaciones. No voy a entrar a valoraciones sobre si se hubiesen ofrecido determinadas condiciones se habría logrado la rendición o no. Me parecen redundantes. ¿Se habría logrado evitar el bombardeo de Dresde si se ofrece a Hitler que continuara en el poder?
Donde sí voy a entrar es en la responsabilidad de los pueblos en las decisiones de sus líderes. Dice Albert
'los fascistas que ensalzaban al Hirohito puede que fueran unos ignorantes, unos necios, unos miserables o cualquier combinación de los anteriores, ¿pero de dónde se sigue que pierden por ello el derecho a la vida?' Se lo voy a responder: en el momento que fueron responsables de los doce millones de chinos muertos. Y fueron responsables porque sin su participación ningún puñado de militares imperialistas ni ningún emperador megalómano hubiera podido realizar la masacre. Ellos vivían confortablemente en sus casas mientras sus ‘chicos’ violaban chinas. Ellos fabricaban los tanques, producían la ropa, preparaban los alimentos y aplaudían a los militares que aterrorizaban Asia. Ahí esta la responsabilidad individual.
Pero no fue su responsabilidad la que provocó su muerte, fue su determinación a continuar la guerra. La batalla por la minúscula isla de Okinawa produjo la muerte de 8.000 personas. ¿Quién fue el responsable de esas muertes? ¿Truman por no haber lanzado la bomba atómica antes?
La importancia de las bombas atómicas lanzadas está totalmente inflada. En dichos bombardeos murieron la mitad de las personas que en los bombardeos sobre Alemania. Lo verdaderamente importante de la bomba fue su capacidad disuasoria ante los tiranos. Cada día esa capacidad disuasoria es menor. Y cada día existen surgen nuevas amenazas que no pueden ser resueltas con ella. Pero la mayor amenaza es la ingratitud con todos aquellos que dirigieron, diseñaron y participaron en la victoria de la libertad sobre las dictaduras, algo de lo que han salido beneficiados los países vencedores y vencidos. Porque esa ingratitud nos puede pasar factura la próxima vez que tengamos que luchar contra los que nos quieren arrebatar la libertad.