Pues es raro que haya rojillos que odien a Jiménez Losantos porque él solo tiene amor hacia ellos. Si Don Federico odiara visceralmente todo lo que oliera a izquierda y a una sociedad abierta, si los rojillos tuvieran motivos para pensar que Don Federico, si pudiera, los subiría a trenes de solo ida, aun se entendería ese resentimiento. Pero da tristeza que a Jiménez, un buen cristiano que solo reparte amor y paz allá por donde va, se le devuelve mal por bien y no recibe más que malos gestos de esa progresía snob y autosuficiente.