Hace unos días,
Fernando se preguntaba qué icono liberal podía contrarrestar el éxito de ventas de las camisetas del ché. Hace tiempo que advertí la necesidad de
ponerse las pilas respecto a la mercadotecnia liberal ante la invasión de productos de consumo de pensamiento pogre, pero disiento de las alternativas planteadas desde el blog de mi compañero de red liberal. No creo en el éxito de ningún icono anti-, ni anti-ché ni anti-marx, simplemente porque siempre he creído más fuerte el pensamiento positivo que el negativo. Tampoco comparto la opinión de aquellos que proponen el rostro de Hayek, Rothbard, Mises o tantos otros. Ni siquiera en el caso de la camiseta de Reagan que se vende en Estados Unidos y que es la enseña de esta bitácora. Y no la comparto porque piense que no son ejemplo de pensadores o políticos liberales. No es el caso.
No me gusta el retrato de ninguna persona porque somos diferentes que los socialistas. Los socialistas piensan que unos pocos iluminados seres superiores deben planificar la vida del resto de los mortales, por tanto tampoco nos puede extrañar que los enaltezcan hasta tatuarlos en su piel. Por el contrario los liberales somos celosos de la libertad individual y confiados en la responsabilidad de cada uno de los ciudadanos. Personas anónimas pero que en su libre albedrío contribuyen a una sociedad mejor. Y esto creo que se ejemplifica en aquella imagen imborrable de un único individuo enfrentándose a toda una fila de tanques en la revuelta estudiantil ocurrida en la plaza china de Tiannamen. Ese es el icono que han elegido acertadamente en
liberalismo.org. Aunque tampoco se puede minusvalorar la imagen de la estatua de la libertad como puerta de un mundo más libre que anhelaban millones de emigrantes y que es protagonista de
redliberal.com y de la campaña ‘
A proud blogger’.