miércoles, 11 de mayo de 2005
Realmente España no está pendiente de lo que pase en el Estado de la Nación. Lo verdaderamente relevante para la gran parte de la población es que este fin de semana el Barça se declarará ganador de la liga. Y relevante también desde el punto de vista político. Como aficionado al fútbol, soy el primero al que disgusta que se mezcle ambas cosas. Pero la realidad es que ocurre y sobre todo por mucha gente que verdaderamente no es aficionada al fútbol y que según sus filias y fobias políticas se decantan por un equipo. No voy a detenerme en el doble rasero que se tiene entre el madridismo de Aznar y el barcelonismo de Zapatero. Ni en aquel victimismo de determinados medios catalanes que ligaban los éxitos deportivos blancos a las preferencias del presidente de gobierno que ahora quedan en ridículo. Ni en la burda utilización nacionalista de las pancartas ‘Catalonia is not Spain’ en el Nou Camp.


Prefiero centrarme en el cambio en las celebraciones de victoria en el equipo azulgrana. Habitualmente se realizaban en la plaza que comparten el Ayuntamiento y la Generalitat. Ahora, la directiva de Laporta ha decido realizar las celebraciones en el Nou Camp. Como uno es muy mal pensado, me ha dado por relacionar este hecho con la filiación política de Laporta. Algunos rumores, fundados o infundados, ha recorrido la ciudad condal diciendo que el presidente blaugrana aspira a tener un futuro político como rescatador de Convergencia Democrática de Cataluña. Alineado con el sector más soberanista del nacionalismo y con las juventudes convergentes siempre ha hecho guiños a su ‘público’: jalonar la pancarta ‘Catalonia is not Spain’, mostrarse parco en el apoyo a Madrid 2012 o publicitar el catalanismo del Barça como si el resto de clubs de aquella región no fueran catalanes. Pero este curriculum podría quedar empañado si permitiese que este triunfo liguero fuera aprovechado como un balón de oxígeno por el tripartito. Ya sabemos que más importante que los rollos que se sueltan en el Congreso de los Diputados son las fotografías estratégicas. Y la foto de Margall y los chicos de ERC con los jugadores del Barça ante una multitud tiene un precio, y un precio altísimo tras el 3% y la vaselina. Pero Laporta juega su partida y no va a dar ese caramelo a sus posibles futuros rivales políticos mientras sigue ganando puntos ante el nacionalismo convergente.

Bueno, será que uno es muy mal pensado pero eso de las casualidades siempre me dieron muy mala espina.
Publicado por coase @ 18:14  | Miscelánea
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Comentarios
Publicado por Uno-que-no-se-calla
miércoles, 11 de mayo de 2005 | 20:04
Lo mismo es colega de Sala i Martín
Publicado por Uno-que-no-se-calla
miércoles, 11 de noviembre de 2009 | 10:59
Listo que eres un listo, el tiempo te ha puesto en tu sitio. Como ves Laporta va a ser probablemente candidato de ERC y no de CIU
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