martes, 10 de mayo de 2005
Continuamos el tema tratado en el post anterior sobre el artículo de Huerta de Soto en liberalismo.org.

Otro aspecto que cita el artículo de Soto es en el término 'precio natural' de equilibrio a largo plazo establecido por Adam Smith y criticado porque considera que fue utilizado para justificar el socialismo y la intervención del estado. Realmente no existen muchas diferencias entre la teoría de valor establecida por Smith y la teoría subjetiva del valor de la Escuela de Salamanca. Smith reconoce, al igual que Diego de Cavarrubias y Leyva, que el valor de una cosa depende de la estimación subjetiva de los hombres como expone cunado dice:

'(...) el precio de mercado subirá más o menos por encima del precio real, según que la mayor o menor escasez, o la riqueza y el deseo de ostentación de los competidores anime más o menos su afán de competir.'

Al igual que desde la escuela salmantina se decía que dicho valor podía reflejar una estimación alocada, Smith reconoce que el valor de mercado puede venir dada por un aspecto tan irracional como el deseo de ostentación. ¿Por qué distinguir entre el precio de mercado y el valor natural? El propio Smith reconoce que dicha diferenciación es más relevante en aquellos mercados donde la oferta y la demanda varía rápidamente y en grandes magnitudes. Ponía como ejemplo el mercado de granos pero podríamos decir que un ejemplo más gráfico lo podemos encontrar actualmente en los mercados financieros. Smith comprobó que en el mercado de granos se producía habitualmente una sobre-reacción, es decir, a una fuerte alza venía consigo una leve bajada y viceversa. Por eso estableció el valor natural como el valor al que tendía el precio de mercado una vez o único que hizo fue anticiparse al análisis chartista bursátil que estudia las reacciones de los agentes para predecir que el comportamiento futuro del precio. Una de las muchas posibles consecuencias de ese análisis se ha popularizado con la expresión: vender cuando todos compran y comprar cuando todos venden.

Un tercer aspecto que trata Soto en su artículo se refiere a relacionar al calvinismo con la distinción entre ocupaciones 'productivas' e improductivas'. Esta referencia la encontramos capítulo tercero del libro II de 'La riqueza de las naciones'. En un primer momento Smith relata como considera improductivas las labores desarrolladas en el sector servicios frente a las realizadas por el sector industrial que sí considera productivas. Recuerda este error a la creencia mantenida por otros liberales, los fisiócratas, que hacían un juicio similar pero considerando la agricultura como la única actividad económica vital siendo el resto actividades accesorias. Llama la atención como ambas corrientes liberales cometieron el mismo error de concepto aunque con sectores diferentes.

En el resto del capítulo vemos una defensa de la frugalidad y de la contención del gasto por parte de Smith. No podemos considerar esta defensa como un abandono del liberalismo en arras de un pensamiento religioso. El mismo razonamiento lo encontramos posteriormente en los escritos de Bastiat, concretamente en su folleto 'Lo que se ve y lo que no se ve' en el capítulo titulado 'Ahorro y lujo'. En ambos casos los dos autores tratan de razonar las ventajas económicas de un comportamiento que consideran moral sin por ello renunciar a sus ideas liberales.

Esta serie de posts finalizará mañana a las 12.00 en su bitácora amiga.
Publicado por coase @ 17:59  | Economía
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios
Todos estamos esperando por tu opinión
Nombre:

Comentario: