Las reacciones a las declaraciones a
la petición de Maragall de incluir Cataluña en la comunidad francófona han sido variadas. Después del suflé, la vaselina y la mujer maltratado; Maragall pudo ver en peligro el título de ‘bufón del reino’ tras las declaraciones de la ministra Trujillo sobre los minipisos. Aparte de quien logre dicho reconocimiento al final del año hay que reconocer que en este sistema autonómico que nos toca vivir son mucho más peligrosas las tonterías de un presidente regional que de un mini-ministro.
Hace unos años el ABC titulaba su portada comentando que Pujol y Obiang coincidían en diagnosticar que su problema era el idioma español. Obiang ya tiene su
ministerio para la francofonía y Maragall ha solicitado su ingreso en la comunidad francófona. Como comenta hoy Ramón en su viñeta en La Gaceta de los Negocios: ‘Maragall propone que el francés sea la segunda forma de no hablar español en Cataluña’.
Resulta interesante este interés por promocionar el catalán en las escuelas catalanas coincida con el
bilingüismo inglés de las escuelas madrileñas. Sé que se trata de idiomas pero no podemos olvidar la cultura que está detrás de esos idiomas. La cultura anglosajona de la libertad, de la responsabilidad individual y de la limitación del poder del estado. La cultura francesa de un estado fuerte e intervencionismo y del apoyo a las dictaduras africanas. Dos culturas, dos idiomas y dos modelos. ¿Es casualidad de que la ‘menos-socialista’ Esperanza Aguirre fomente el inglés y el ‘nacionalista de todo por la patria controlada por políticos’ Maragall fomente el francés?