Últimamente discrepo con varios post de
Luis. ¡Cosas de liberales! Él
último a cuenta de unas declaraciones de un ‘sabio’ alemán. Todos sabemos que el Estado no sabe fabricar coches o producir electricidad de forma competitiva. ¿Por qué vamos a creer que sabe gestionar una compañía de seguros? El seguro de desempleo no es más que eso, un seguro, pero gestionado por el Estado, es decir, mal gestionado. A todos nos parece normal que un joven con 18 años y con un golf de segunda mano rojo pague más por su seguro que una persona con treinta años de carnet de conducir sin ningún parte. A su vez todos conocemos casos de empresas que emplean a trabajadores y después les dan vacaciones pagadas, pero pagadas por el estado, no por la empresa.
En la actualidad es un anatema pedir la privatización del seguro de desempleo, aunque yo lo pido igual que son compañías privadas las que gestionan los seguros de vida o de vivienda y a nadie parece asustar. Pero ahora voy a conformarme con menos, si el seguro de paro lo ‘tiene’ que gestionar el Estado por lo menos que lo haga bien. Las cuotas de los seguros varían dependiendo de la probabilidad de que la compañía deba hacer frente a la indemnización. No hay que ser un experto actuario para saber que es más probable que cobre el seguro de desempleo un trabajador con un contrato por obra que otro con un contrato indefinido. He dicho probable porque siempre existirán casos concretos en que contratos indefinidos acaben en meses y contratos por obra que duren años. De igual forma hay empresas donde se producen más despidos y por tanto que acarrean un mayor pago de subsidios que otras. Lo mismo ocurre con los automovilistas responsables de más partes a su compañía de seguros que son los que tienen que enfrentarse al pago de unas cuotas más altas.
Ajustar el coste de los seguros de desempleo al riesgo de despido del trabajador es aplicar la lógica del mercado en el ilógico campo de la gestión pública. Es cierto que de paso se estaría fomentando la contratación estable pero no existe ningún mal en ello. Lo que perjudica la economía y el bienestar de la mayoría es fomentar la contratación temporal azuzando la picaresca de unos pocos, quienes aprovechan que al trabajador le resulta indiferente cobrar el seguro de desempleo que unas vacaciones pagadas. Por supuesto que uno de los primeros afectados será el sector turístico caracterizado por tener varios meses con escasa actividad, pero lo que se está produciendo en este caso es que la mayoría de trabajadores está subvencionando la realización de contratos temporales por unos pocos. No se trata de encarecer el despido sino de racionalizar el seguro de desempleo primando la gestión laboral que más aporte a la fuente de ingresos del sistema.