En este período de inactividad desde mi último post se han ‘cocido’ diferentes noticias: la retirada de la estatua de Franco, la visita de ZP a Venezuela con armamento debajo del brazo o la muerte del Papa. En todas ellas los compañeros de
Red Liberal han hecho una magnífica cobertura. Mi ausencia me recordó el debate sobre las bitácoras con varios autores, realmente la única forma de evitar que un blog caiga en el olvido por culpa de problemas de su autor. Algo habrá que plantearse para que los bloggers amateur sobrevivamos en esta vorágine de oferta y, sin ninguna duda, red liberal es un gran apoyo.
La razón principal de mi vuelta es no perder la relación entre el lector y el blog. Porque lo que es la solución de los problemas técnicas nada de nada... Seguimos con ellos y las mejoras anunciadas para la bitácora tendrán que esperar o irse introduciendo muy despacio. Muchos bloggers comentan sus problemas con sus proveedores de internet. Creo que lo más desesperante son las llamadas a los servicios telefónicos. Recuerdo una anécdota de un programa radiofónico donde un oyente relataba como harto de las múltiples llamadas a esos servicios donde debía esperar interminables espacios de tiempo y ante las dificultades de darse de baja decidió simplemente dejar de pagar los recibos. Entonces fue la compañía telefónica la que le llamó. Él viendo que era su oportunidad les contestó: marque 0 si quiere hablar con el señor López, marque 1 si quiere hablar con la señora Martínez, marque 2 si quiere hacer una consulta sobre el tiempo,... La operadora telefónica le colgó. Pero al menos pudo devolverle la jugarreta en esa ocasión a los insufribles servicios telefónicos de atención al cliente. :]
Vuelvo de esta pequeña tribuna para comentar desde una perspectiva liberal este mundo que nos ha tocado vivir. Una voz que apenas se escucha en medio del estruendo del pensamiento único y políticamente progre. Una voz que quiere unirse a otras muchas más para lograr que la palabra LIBERTAD suene más fuerte en este país. Una palabra que cada vez es más difícil de escuchar. El último ataque a la libertad, y nada más y menos que a la libertad de expresión, la ha realizado la vicepresidenta del gobierno.
Ha pedido la retirada del video de la
Fundación FAES porque le molesta la discrepancia. ¡Fuera todo lo que se aparte del discurso único! ¿Quiere imponer la vicepresidenta una censura? Por fortuna, a la fundación no ha llegado la cobardía y el entreguismo (¿o se llama centrismo?) de Rajoy. ¡Y esperemos que no llegue! La fundación ya ha permitido a más de setecientas mil personas tener otra visión de la realidad que la impuesta de la órbita gubernamental. Internet se ha mostrado como un cobijo seguro para la libertad de expresión y opinión. Lucharemos para que siga siendo así.