jueves, 03 de marzo de 2005
Siento leer que mi compañero Luis fuma desde el exilio. No seré yo el que pida a los gobiernos que hagan campañas contra el tabaco, pero sí el que pedirá que se deje de subvencionar su cultivo, que se repercuta el coste real de sus consecuencias sanitarias y que se cumplan las disposiciones legales para el respeto a los no fumadores que ahora son meras notas de prensa sin traslado a la realidad.

Me opongo al tabaco y a la legalización de cualquier tipo de droga porque soy liberal. Es cierto que los políticos limitan nuestra libertad, pero la limita aún más la dependencia física a una sustancia. Sobre todo porque esa dependencia física nos hace dependientes de las personas que controlan su producción y comercialización. Con la agravante que por lo menos los políticos se tienen que someter a elecciones ante los ciudadanos y las personas que controlan dichas sustancias no. No quiero que ningún político interfiera en mi vida pero tampoco que ninguna sustancia altere mi comportamiento natural. El grado de dependencia que provoca el tabaco está fuera de toda duda y esa dependencia reduce nuestra libertad individual de decidir. Es verdad que hay personas que no les cuesta dejar de fumar pero otras muchas no pueden dejar un habito que consideran les perjudica. Me preocupa más esta limitación de la libertad que se gastan unos cuantos euros de mis impuestos en las campañas anti-tabaco. Ojo, no digo que no este en contra de las dos, pero si tengo que elegir prefiero la segunda.

Luis y todos mis lectores fumadores, os animo a visitar esta y esta otra página de El Mundo. Si los mensajes de los políticos para que dejes de fumar no te agradan, aquí tienes el mensaje de un amigo: deja de fumar.
Publicado por coase @ 14:53  | Miscelánea
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Comentarios
Publicado por Uno-que-no-se-calla
jueves, 03 de marzo de 2005 | 15:17
Estoy contigo coase. Yo lo dejé hace un año por este planteamiento, no sólo por mi salud (que también) pero llegué a sentirme esclavo de unos señores que se hacían ricos a mi costa y ahora soy libre. Os animo a los no fumadores, se puede y cuesta menos de lo que creeis.
Saludos
Publicado por Uno-que-no-se-calla
jueves, 03 de marzo de 2005 | 15:29
Amigo Coase, no sabes lo duro que se me hace dejar de fumar. No voy a discutir porque tienes toda la razón del mundo, pero ya sabes...la carne es débil. Soy un esclavo de mis vicios (leer, fumar y ...) y no lo puedo remediar. Tal vez más adelante...

Saludos, Astur-Leones.
Publicado por Uno-que-no-se-calla
jueves, 03 de marzo de 2005 | 22:21
Como tu bien dices, "No quiero que ningún político interfiera en MI vida, y tampoco que ninguna sustancia altere MI comportamiento natural". Efectivamente, por eso mismo hablas de ti, no de los demás. Cada individuo tiene la capacidad de decidir si consumir droga o no hacerlo, y NADIE, digo, NADIE tiene derecho a decidir por él. El límite se encuentra en la coacción o la amenaza, en obligar a alguien a consumir. Pero, ¿no es el individuo libre para hacer lo que quiera mientras no perjudique a sus congéneres?. Creo yo que sí, porque soy liberal. Si el individuo se droga y comete un delito, tendrá su justo merecido ya que nadie le obligó a hacerlo. Libre albedrío, respeto a la decisión del individuo, liberalismo. El estado no es nadie para prohibir a una persona el consumo de una sustancia aunque ésta sea autodestructiva. Presupone el raciocinio propio del ser humano. El estado se encuentra para frenar y evitar que ésa persona cometa un abuso contra otra, para nada más.
Publicado por Uno-que-no-se-calla
jueves, 03 de marzo de 2005 | 23:04
¿Y no creeis que los fumadores ya pagan un premium de impuestos gracias al impuesto de labores de tabaco? -por ciierto, al igual que los que beben alcohol-; ¿también estás en contra del vino, la cerveza o el licor de guinda?¿los ilegalizarías? ¿estás seguro de que sería una buena medida?-.

Guiño por cierto para dejar el hábito de fumar me convencí de que no era una decisión permanente y que podría volver a hacerlo cuando sintiera necesidad, por alguna razón me agobiaba la idea de dejarlo definitivamente,... y desde el año 1999 no he vuelto a"tener necesidad". Aún a veces, si me preguntan o me ofrecen tabaco en una reunión no digo que lo "dejé", sino que "paré de hacerlo". (Lo cuento por si os sirve a los "fumadores arrepentidos"Guiño

Un Saludo de Drosophyllum
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