Muchos están de acuerdo en que el Estado no es capaz de gestionar adecuadamente una fabrica de coches o un hotel, pero pocos alzan su voz ante la desastrosa gestión de la sanidad pública. Un funcionario que tenga un seguro privado sin coste adicional a través de Muface apenas tiene que esperar para que le diagnostique un médico especialista o para ser operado, huelga decir que todos aquellos no-funcionarios no podemos disfrutar de esa ventaja sin contratar un seguro privado de elevado coste. Pero nadie protesta. Todo el mundo está contento. Las listas de espera son tomadas como un incordio irresoluble. ¿Gestionar de otra forma la sanidad? Vade retro Satanás, hay que de proteger la sanidad pública. ¿O es qué habrá que proteger todos los intereses creados en torno al sistema sanitario público? La libre elección de los funcionarios entre sanidad pública y privada no atenta con la justicia del sistema público pero si todos la tuviéramos sería un desastre. ¿?
La última solución a las listas de espera la han aportado los eficientes gestores del Sistema de Salud del Principado de Asturias: lo que pasa es que la gente se opera por nada. ¡Claro! Eso es lo que pasa. En vez de pensar en gestionar mejor, lo que tenemos que decir a la gente es que no se ponga enferma. ¡Es qué la gente se queja por nada! Hay que aguantar un poco, ¡ni que fuéramos de porcelana!
Verídico.
Les anticipo una frase genial:
‘cuando un facultativo se encuentra delante de un paciente tiende a hacer lo mejor para el paciente, pero eso no siempre es lo mejor para el sistema sanitario’. Perfecto. Ya saben, hay que aguantarse para sostener el sistema público sanitario. ¡Qué bien que nuestra sanidad está en manos de los políticos!