jueves, 24 de febrero de 2005
Habla Santiago en su post de hoy de la incompatibilidad entre el liberalismo y la discriminación. Me gustaría puntualizar que lo que evita el liberalismo es la discriminación impuesta y no a la discriminación en si misma. Es verdad que el liberalismo/capitalismo es meritocrático y solo valora lo que un individuo aporta a los demás sin importar su religión, sexo, raza, mal humor, belleza,... En estos momentos estoy escribiendo en un teclado que he comprado porque resulta muy cómodo para escribir, porque lo vendían cerca de mi casa y porque tenía un precio bajo. No sé si el que lo fabricó es calvo o melenudo, no sé si los que participaron en su transporte eran judíos o musulmanes, no sé si el propietario de la tienda es del Madrid o del Barça... ¡la magia del capitalismo!

Pero además el capitalismo nos permite votar todos los días... en el supermercado. Democracia directa en estado puro. Todos los días tomamos decisiones que afectan a otros. Es cierto que en la mayoría de ocasiones las principales variables que tenemos en cuenta es la relación existente en la utilidad para nosotros del objeto/servicio a consumir y su coste, pero en otras ocasiones pueden intervenir otros factores. Una persona puede valorar muy positivamente la comodidad de unas zapatillas deportivas pero no está dispuesta a tener sobre su conciencia que dichas zapatillas se hayan hecho explotando a menores de edad. El capitalismo actúa como correctivo social mucho más certero que cualquier tipo de reglamentación legal sobre responsabilidad corporativa que puedan sacar los políticos.

Ese poder de la compra para premiar o castigar conductas lo pudimos comprobar estas navidades con el boicot al cava. Algunos creían que era pegar la bofetada en la cara equivocada, pero para otros era una forma de castigar a una sociedad que permanece inalterable ante los desmanes nacionalistas. Las declaraciones de Carod significaban un castigo económico para muchos ciudadanos por representar una amenaza a la adjudicación de los Juegos Olímpicos en Madrid. Muchos de esos ciudadanos decidieron votar en el supermercado contra esas declaraciones. Algunos dijeron que los empresarios y trabajadores del cava no eran los culpables de las desafortunadas declaraciones pero la sociedad catalana (empresarios, carteros, taxistas, periodistas,...) no reaccionó ante esos exabruptos hasta el boicot. Los madrileños no pueden evitar que ERC tenga éxito electoral pero si pueden elegir qué productos adquirir. Al final cada cual tomó una decisión.

El capitalismo premia los méritos de aquellos que aportan a los demás sus habilidades a la hora de arreglar un coche, pintar un edificio o escribir un libro pero también castiga aquellas actuaciones que la sociedad considera indeseables. Y todo esto lo hacemos todos días, ningún sistema ‘asambleario’ ni ‘socialista’ es más democrático que el capitalismo.
Publicado por coase @ 16:06  | Economía
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Comentarios
Publicado por Uno-que-no-se-calla
domingo, 12 de febrero de 2006 | 15:21
No se quien ha escrito todo esto pero no estara hablando en serio.
Las compañias hacen lo que haga falta para ganar dinero. Y seguro que los que no han comprado cava catalan es por que son del madrid o les tienen mania a los catalanes.
El capitalismo, la mayor fabrica de frustraciones creada por el hombre.
Mi opinion es que ojala no exitiera el dinero.
Publicado por Uno-que-no-se-calla
viernes, 02 de febrero de 2007 | 2:00
¡Coño con la mano invisible de Adam Smith!
Como los tullidos, deficientes y demás seres inútiles, no aportan nada a la sociedad, que los gaseen. O que los vendan, que ya el papá mercado se encargará de ellos. La democracía del mercado es: lo mejor al menor precio, lo haga quien lo haga.
Publicado por Uno-que-no-se-calla
viernes, 02 de febrero de 2007 | 2:01
¡Coño con la mano invisible de Adam Smith!
Como los tullidos, deficientes y demás seres inútiles, no aportan nada a la sociedad, que los gaseen. O que los vendan, que ya el papá mercado se encargará de ellos. La democracía del mercado es: lo mejor al menor precio, lo haga quien lo haga.
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