miércoles, 02 de febrero de 2005
Ayer Rajoy hizo una estupenda exposición parlamentaria contra el Plan Ibarreche. Todos argumentos utilizados son de suficiente peso como para justificar el voto negativo de su grupo parlamentario. Pero Rajoy perdió una oportunidad de oro para introducir el liberalismo en el debate político de nuestro país. Cierto que hizo una breve referencia a la vulneración de los derechos individuales pero no fue la clave de su discurso. Rajoy no planteó el problema de que la definición de soberanía marca unas limitaciones a lo que consideramos ‘ámbito de decisión’ que será el conjunto porque el cual se establezcan las minorías y las mayorías como comentaba en mi artículo de ayer.

En vez de ello, Rajoy se enfrascó en la constitucionalidad del proyecto. Esto no es lo importante como bien señalaron varios nacionalistas porque la constitución se puede cambiar. Lo importante es la fuente del derecho que asiste a una sociedad para que las mayorías impongan unas normas a las minorías. Ese es el debate real y no la actual constitución. Porque ese debate se lleva estableciendo desde 1812, primero entre el pueblo español y el rey y ahora entre el conjunto de la nación y una parte de ella. Romper la convención que marca la soberanía en todo el pueblo español atenta con la legitimidad democrática de todas las instituciones. Ni Tejero ni Ibarreche reconocen esa soberanía cuando entraron en el Congreso de los Diputados.

Otro error fue la repetitiva alusión a ETA. La organización terrorista no es relevante en esta discusión porque si no existiera el debate sería idéntico. Se debe razonar contra todo nacionalismo, sea violento o pacífico, si no reconoce la soberanía popular. Olvidarlo traerá consigo dar un valor al cese de ETA y por tanto argumentos para que la banda negocie con los nacionalistas gobernantes. Además se estarán dando argumentos al oponente cuando se planteen las reivindicaciones catalanas. Pan para hoy y hambre para mañana.

Rajoy no se ha comportado como un liberal y ha desaprovechado la oportunidad de presentar el reto secesionista como la lucha del individuo frente a la tribu. Precisamente en el episodio de ayer de ‘Historia de España’ en TVE se recordaba como los carlistas vascos se alzaban contra el gobierno liberal. Como no conocemos nuestra historia estamos obligados a repetirla. Esperemos que en esta nueva lucha la luz vuelva a vencer a la oscuridad.
Publicado por coase @ 16:03  | Oposición
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