ZP ha recibido muchos adjetivos pero la bajeza moral demostrada ayer hace que todos se queden cortos. Ante el mayor desafío a la convivencia, a la democracia y al estado de derecho que ha sufrido nuestro país; la actitud de nuestro presidente nos ha recordado que tenemos el gobernante más nefasto desde Carlos II. En vez de encarar el reto de defender la soberanía nacional y unir al país, ZP ha preferido hacer electoralismo barato con la vista puesta en el rédito de las urnas vascas y no en el futuro del país. Alfonso Guerra hacía discursos chabacanos en mítines llenos de ‘descamisados’ con ganas de reírse con sus ocurrencias pero ZP los realiza en el congreso de los diputados y en una sesión crucial para la convivencia entre españoles.
La cita a la guerra de Irak fue despreciable porque es retomar un asunto que dividió a la sociedad española y que fue utilizado como arma de guerrilla urbana contra el anterior gobierno. Ahora que se han celebrado elecciones libres en Irak y se han descubierto fosas llenas de kurdos asesinados por Sadam Hussein, se podría discutir muchas cosas pero ayer no era el día. Ayer no estaba en juego la libertad de los iraquíes, ayer estaba en juego la libertad de los españoles. Pero ZP demostró que antepone sus ansias de poder a nuestra libertad.
Las referencias a una hipotética falta de entusiasmo constitucional en el pasado por parte del PP es falsa, rastrera e inoportuna. El Partido Popular aglutinó en el momento de su fundación a varios sectores del centro-derecha español provenientes de distintos partidos: Alianza Popular, UCD, Unión Liberal, Partido Demócrata Popular,... En los tiempos en los que se fraguó la constitución, UCD era el partido de referencia para el electorado del centro-derecha, siendo su verdadero impulsor y el verdadero responsable de instaurar un sistema democrático en nuestro país. Respecto a AP hay que recordar constantemente que su presidente, Manuel Fraga, fue ponente constitucional y que la gran mayoría de sus diputados votaron a favor de la constitución. Solo cinco de los diputados de AP votaron en contra por discrepancias con el modelo autonómico, pero hay que tener en cuenta que el tiempo ha demostrado que dicho modelo está siendo tomado por los nacionalistas como un estadio intermedio hacia la independencia y no como un contrato social de convivencia entre los españoles. Pero ayer no era un día para tener que rebatir las mentiras de ZP sino para asegurar la unión cívica entre los españoles.
Y todo esto después que nos
dijeran que existía un acuerdo entre el PP y el PSOE intentar evitar que en el debate se visualicen diferencias entre los dos partidos. Ya se ve como se respetan los pactos.