Cuando estaba en la oposición, ZP reclamaba a Aznar que escuchara a la calle. Por 'la calle' ZP entendía diferentes colectivos (asociaciones de gays, colectivos contra la guerra, amigos de Castro reunidos,...) Este tipo de colectivos son difusos. Tras unos nombres llamativos se desconoce lo que hay detrás: el número de miembros, la fórmula de financiación, los antecedentes de sus portavoces... Conozco a varios pogres que pertenecen a una decena de organizaciones entre sindicatos, asociaciones de vecinos, consumidores, colectivos contra el imperialismo,... Al final me queda siempre el poso de que se trata de los mismos cuatro pelagatos, vamos los del mismo perro con diferentes collares.
Ahora ZP está en el gobierno y le molesta las críticas recibidas por la Iglesia Católica. Dice que sus medidas están refrendadas por las urnas y que la Iglesia no tiene derecho a inmiscuirse en ellas. ZP no quiere escuchar a la calle, no quiere escuchar a esa calle que no dice lo que él quiere. Porque la Iglesia es la ONG más antigua y más numerosa de cuantas hay en España, pero eso no importa. Los progres solo consideran portavoz de la calle a sus asociaciones satélites. Ellos no quieren que la sociedad civil, solo quieren restar legitimidad a la derecha para gobernar. Las mismas urnas que colocaron en el gobierno al PSOE son las que antes habían colocado al PP. Pero el PP tenía que escuchar a la calle, tenía que obedecer los postulados de los pogres que no se sentaban en el congreso de los diputados pero eran igual de pogres desde sus asociaciones. Con su actitud respecto a las opiniones de la Iglesia Católica, el PSOE está mostrando sus dos varas de medir y su enorme cinismo político.