El objetivo de este blog era comentar la actualidad política desde una visión liberal. Libertad económica, libertad social y libertad política.
Pero la actualidad manda e Ibarreche escribe el guión de todo el país.
Los nacionalistas defienden derechos colectivos mientras los liberales defendemos derechos individuales.
Consideramos que el sujeto poseedor de derechos es un individuo y no un grupo de personas que comparten determinados kilometros cuadrados como habitat.
Entendemos la democracia como la forma menos mala de gobierno donde las personas organizamos nuestros elementos comunes. Pero la democracia no es una carta blanca para que una mayoría imponga sus criterios a una minoría. Existen determinados derechos que corresponden al individuo y que solo a él le atañen. Ninguna imposición de una colectividad puede ir en contra de esos derechos, aunque estén respaldados por una mayoría muy amplia.
El sentirse de un país o de otro es una cuestión personal como elegir un equipo de fútbol o una pareja. Si el estado fuera reducido hasta lo mínimo necesario y los presupuestos públicos tuvieran unos presupuestos escasos, la discusión sobre la organización territorial de las personas apenas tendría interés ni levantaría polémicas. Pero no es así.
Un política liberal trata de que el estado sea más reducido para que los individuos disfruten de más libertado. Un político nacionalista trata de que el estado tenga una extensión geográfica tal que pueda obtener una mayoría suficiente para poder gestionar los recursos derivados de la acción de gobierno.
¿Algún político nacionalista ha explicado cómo va a mejorar la vida de un trabajador catalán o vasco por no pertencer a España? Yo no lo he escuchado. La polémica fiscal no se refiere a reducir la carga fiscal de los trabajadores sino quién va a gastarlos: un estado pequeño o un estado grande.
En muchas ocasiones a los que defendemos el mantenimiento de España en sus actuales fronteras se nos acusa de nacionisltas españoles. Se dice que ser liberal no tiene relación con este debate.
Los liberales defendemos una seguridad jurídica que es lo que permite el desarrollo económico de los países. Y eso no se consigue con continuas redefiniciones nacionales.